Si nos pusiéramos a platicar sobre el llamado impresionismo nos vendrían a la mente varios de los artistas más importantes de la historia.

Aquellos pintores que de la luz realizaron un universo de formas y paisajes. Algunos de estos artistas son Monet, Cézanne, Renoir y, por supuesto, el atormentado Y reconocido Vincent van Gogh que no sólo adoptó estas formas, sino que lo usó para expresar la manera singular en la que veía al mundo. Las obras que heredo el nacido en Holanda están dispersas en museos de todo el mundo y para poder contemplarlas es necesario organizar un gran viaje.

En México ha habido pocas oportunidades para ver de cerca los cuadros que dejó. Hace unos años se realizó en Bellas Artes una exhibición que fue muy bien recibida por el público.

Afortunadamente, este año recibió la experiencia multisensorial Van Gogh Alive The Experience. Una muestra en la que los visitantes pueden caminar entre proyecciones de alta definición donde los colores y las luces en movimiento le darán una nueva vida a las obras.

Los famosísimos cuadros de Vincent cubren digitalmente el piso, columnas, el techo y paredes de hasta seis metros de alto. La colección consta de más de 3 mil imágenes de gran formato proyectadas en una galería de mil 300 metros cuadrados; algunas muestran pinturas enteras, mientras que otras se enfocan en los detalles de esas pinceladas, texturas y combinaciones de colores.