“A QUIEN ME GRITA LE PEGO, Y A QUIEN ME PEGA LO MATO”.


Salvador Díaz Mirón nació el 14 de diciembre de 1853 en el puerto de Veracruz. Durante el porfiriato fungió como diputado de oposición, posteriormente apoyó a Porfirio Díaz, por lo que recibió múltiples críticas. Díaz Mirón había sido político, escritor y periodista, era considerado soberbio, valiente y jamás rechazaba un duelo, no permitía que nadie lo ofendiera mucho menos se dejaba golpear.


En 1878, Díaz Mirón y Martín López habían estado jugando damas en un cuarto del Gran hotel, ubicado en Orizaba, Veracruz. Martín López, quien no se había cansado de molestar a Díaz Mirón durante todo el juego, le dijo al terminar: “ya te gané”, recibiendo un insulto con referencia a su esposa.

Martín López reto a duelo a Díaz Mirón, por lo que corrió a su casa en busca de su pistola, al regresar le grito su llegada a Díaz Mirón desde la entrada del hotel, a lo que el aludido respondió con un tiro que pego en su sombrero, Martín, descargo su arma sobre Díaz Mirón lesionándolo del hombro izquierdo con una bala expansiva que lo dejo lisiado para siempre.


Un domingo de 1883 caminaba por los portales del centro de Veracruz, cuando observo a un comandante del ejército español sentado plácidamente en uno de los establecimientos, tomando la copa con unos amigos y fumando una pipa de figura obscena. Díaz Mirón encaro al comandante haciéndolo ver que no debería fumar esa pipa en público, el comandante aceptando su falta rompió la pipa.

Sin embargo, un paisano del comandante, un tendero llamado Luis Llada, no le pareció correcto que Díaz Mirón le llamara la atención al comandante, sintiéndolo como una ofensa así mimo y a España.

El 5 de mayo de 1833, pasaba Díaz Mirón por el mismo lugar cuando de pronto recibió dos golpes con una vara de medir en la cabeza, propinados por Llada, fue lo último que hizo el atrevido, Díaz Mirón lo mato a balazos.

En otra ocasión, en el año de 1892, Díaz Mirón, se encontraba cenando en el café Zamora, en compañía de cinco amigos, cuando se le acerco Federico Wolter en visible estado de ebriedad para insultarlo, joven trabajador y muy estimado, pero que perdía el juicio cuando bebía, sin hacer caso a los insultos, y cosa rara en Díaz Mirón, prefirió alejarse para evitar un altercado. Wolter, lo siguió para continuar insultándolo y, a la vez, golpearlo con su bastón, Díaz Mirón saco la pistola y lo mato de dos balazos. Es entonces cuando surgió la frase: “a quien me grita le pego, y a quien me pega lo mato”. Por este crimen paso cuatro años en prisión.


Díaz Mirón siempre se vio envuelto en problemas, lo mismo en la calle o en la Cámara de Diputados, claro que no todos sus encuentros terminaron mal. El 8 de diciembre de 1910 se suscitó un altercado en la Cámara de Diputados entre Díaz Mirón y Juan Chapital, hubo un par de tiros por parte del primero, pero al estar forcejeando con Chapital y sin poder mover el brazo izquierdo no logro herirlo. Díaz Mirón fue desaforado y paso algunos meses en prisión.


En 1913 fue nombrado director del periódico “El Imparcial”, el 10 de abril de 1914 refirió una visita de Victoriano Huerta a la redacción del periódico:

“El primer Magistrado del país hizo ayer la honra de ilustrar media hora las oficinas de El Imparcial. Visitó casi todos los departamentos y se mostró satisfecho del orden que hay en ellos. Un linotipo y una rotativa trabajaron ante el preclaro Jefe de la Nación.


Nuestro gran Presidente permitió que tomáramos fotografías de él y de sus acompañantes. Estos últimos fueron el distinguido Coronel Delgado y un valiente oficial de Estado Mayor.


Cuando, para retirarse, el culminante Mandatario subió a su automóvil, una multitud atraída por un esplendor: la presencia del hombre insigne, aplaudió frenéticamente.


El señor General Huerta dejó en la casa de nuestro diario un perfume de gloria”.

Salvador Díaz Mirón murió el 12 de junio de 1928 en su natal Veracruz.

Jorge Cabrera Vargas