ATENTA INVITACIÓN.


El Presidente de la República tiene el gusto de invitar a usted para el baile que en celebración del primer centenario de la Independencia, ofrecerá a la sociedad mexicana en el Palacio Nacional el 23 de septiembre próximo.

31 naciones acudieron a la invitación por el festejo del centenario de la Independencia de México, se sirvió un banquete para 10 mil comensales consistente en un menú de 12 tiempos.

MENÚ.
Consommé Riche
Petits Patés á la Russe
Escaloppes de Dorades á la Parisienne
Noisettes de Chevreuil Purée de Champignons
Foie Gras de Strasbourg en Croutes
Filets de Drinde en Chaud Froid
Paupiettes de Veau a l’Ambassadrice
Salade Charbonniére
Brioches Mousseline Sauces Groseilles et Abricots
Glace Dame Blanche
Desserts
Café-Thé
Jerez Fino Gaditano
Chablis Moutonne
Mouton Rothschild 1889

EL GASTO.

Para los festejos del centenario de la independencia en septiembre de 1910 se gastaron un millón y medio de pesos, gran cantidad para la época.
Para la comida se compraron:
6 reses para la sopa.
100 tortugas.
1,000 truchas.
800 pollos.
400 pavos.
10,000 huevos.
160 lt de crema.
380 lt de leche.
2,000 latas de varios.
1 vagón de ferrocarril lleno de legumbres.
1800 cajas de vinos.
10 toneladas de hielo.
Todo por un valor de 126,000 pesos.
Cada uno de los invitados se comió casi dos mes del salario de un peón que ganaba 25 centavos diarios, la gran mayoría percibía 10 centavos. Los esclavos apenas recibían algo para comer.

La orquesta amenizó el banquete con una selección de valses vieneses.


Todo el lujo posible fue dispuesto para halagar a los diplomáticos extranjeros, no se escatimó en gastos; junto con la Independencia, el París de América festeja los 80 años del señor presidente Porfirio Díaz.


El pueblo también participó en el festejo, se repartió maíz a la gente pobre para evitar las grandes filas que se hacían debido a la carestía, a los niños se les vistió con uniformes color caqui, se les regalaron dulces para aparentar felicidad, a lo hombres les dieron pantalones para evitar que anduvieran por la ciudad vestidos con calzón de manta, los que no alcanzaron pantalón se les prohibió entrar a la ciudad.

Para no quedar atrás en el festejo, al pueblo en general también se le repartió tamales, caldo, arroz, barbacoa, mole de guajolote y de beber atole.

Por Jorge Cabrera Vargas.