Probablemente creas que Vladimir Putin sea un jefe de estado como cualquier otro.

Y lo comparas con otros como Donald Trump, Emmanuel Macron, Xi Jinping o Angela Merkel.

En realidad, Vladimir Putin no es como ellos. Para comprender a Vladimir Putin necesitas estudiar más a fondo su pasado.

Putin se unió al KGB, que era el principal servicio de inteligencia de la URSS post-estalinista, justo después de recién cumplir los 16 años de edad. Se le entrenó y formo para resistir a los interrogatorios, para assinar y para tortrar al enemigo.

Este tipo de entrenamiento puede cambiar a una persona de por vida.

Básicamente, Vladimir Putin no es un hombre del que te puedas reír o a quien puedas molestar; su entrenamiento lo hace prácticamente imposible.

El ahora presidente Putin no ha olvidado su formación y entrenamiento en el KGB, y por eso es capaz de no mostrar sus emociones. O por lo menos las sabe controlar en todo tipo de circunstancias, mientras que otros jefes de estado tienden a ser más emocionales.

Tomado de la red.