En su obra “Descripción de la Provincia de Sonora” el misionero jesuita Ignaz Pfefferkorn ofrece una detallada descripción de las personas y paisajes que conoció durante su labor en el noroeste de la entonces Nueva España, en la segunda mitad del siglo XVIII. Sobre los apaches, grupo reacio a asimilarse al sistema de misiones escribió:


“(Los apaches) habitan en pobres chozas construidas de troncos y ramas de árbol cubiertas con ramadas, o sea la misma construcción que acostumbran los sonoras, aunque los apaches a diferencia de aquellos, no duermen sobre el suelo; tienen el hábito de prepararse un blando lugar de descanso con ramas y zacate, comodidad que no perdonan ni cuando andan en sus correrías.
(…)


Los apaches son los indios más pulcros en la Nueva España y nunca se les ve desnudos, sus ropas son de pieles de animales, especialmente de venados, los cuales son muy numerosos en su país. Son expertos en trabajar la gamuza y hacen con ellas bragas, pantalones, medias y faldas para las mujeres.

Tampoco caminan descalzos, sino que usan zapatos de punta afilada hechos con cuero de caballo y sin tacones. Por eso es fácil descubrir su presencia en Sonora por las huellas de sus pies y a menudo es una ayuda para escapar de ellos o para expulsarlos de la región.


Son monógamos y aborrecen el adulterio al grado de castigar al adúltero amarrándolo a un árbol y disparándole flechas. A la mujer culpable le cortan la nariz para su eterna desgracia. Este espantoso castigo es cruelmente compartido por las parientes de la acusada. La ley en contra del adulterio es inviolable.


Los apaches no obedecen ni reconocen a nadie como su juez, cada quien es dueño de sus actos y en todos sentidos, viven de acuerdo a su propio gusto. Sus disputas se arreglan por la ley del más fuerte, prescindiendo de los procesos formales. Únicamente en sus campañas se sujetan voluntariamente a liderazgos de individuos, principalmente a aquellos que más de una vez hayan dado pruebas evidentes de su fuerza y valor.

En las campañas guerreras esos individuos ocupan la posición de líderes y el resto sigue sus órdenes, pero cuando regresan a casa termina el título y la autoridad. (…)”.

AARG
Fuente: Pfefferkorn, Ignacio, Descripción de la provincia de Sonora, Hermosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1983, pp. 115-116.
Imagen: Familia de apaches chiricahuas en su vivienda. c. 1880.