EL VIOLADOR NO SOY YO

Estuve viendo tus fotos y videos, rompiendo, quemando y dañando. Soy consultora familiar, he escuchado varias veces historias de abusos sexuales, conozco a tu abusador, tu abusador era alguien de tu familia, tu abusador era tu papá, tu tío, tu abuelo, tu padrastro, tu hermano o tu primo.

Viviste en silencio esto por años desprotegida, la familia que debería ser un lugar seguro, no lo fue para ti. Tu mamá no te creyó (probablemente estaba en negación porque ella también lo vivió).

Conociste una forma distorcionada y cruel de la sexualidad, vacía de amor, solo te usaron, no te pidieron permiso, solo te violentaron.

No te pude ayudar en su momento, pero ahora escucho tu historia en consulta y me duele mucho ver que has tenido esta herida por años oculta, veo que a ti te duele tanto que incluso cuando destapo tu herida quieres salir corriendo porque aún duele y al destaparla reavivó tu dolor.

Estoy haciendo todo lo que puedo por ayudarte, quiero romper ese círculo vicioso en la sociedad. Te quiero ayudar a sanar la herida y quiero ayudar a rescatar a las niñas y niños que lo están viviendo ahorita.

No te voy a ayudar a romper cosas ni a quemar policías porque también he escuchado sus historias y se que ellas tampoco son tu violador. Como si te puedo ayudar es con mi trabajo, colaboro en una A.C. el año pasado dediqué 7 meses a una campaña de prevención de abuso sexual infantil (Date Cuenta, el abuso no es un cuento) apoyados con recursos del DIF estatal y de benefactores que se unieron a la causa (ellos también están haciendo algo), el Dif municipal y la fiscalía de la mujer me ayudaron a canalizar a las personas que llegaban a mi pidiendo ayuda.

También apoyo dando consultas con beca, estudio constantemente para poder ayudarte mejor, estudié un diplomado en psicodiagnóstico de abuso sexual infantil, ahora me preparo para ser tallerista de un taller de perdón y un curso de psicotrauma. Todo pensando en ayudar a las personas hombres y mujeres que tienen heridas tan grandes como las tuyas.

Se que la sociedad te debíamos proteger a falta de protección de tu familia, todos estábamos luchando nuestras propias batallas, sanando nuestras propias heridas y no pudimos ayudarte, pero el violador no soy yo, no es la policía, no es el comerciante que está a tu paso, ni tampoco es tu hijo que llevas en tu vientre.

Se que parte del daño que quedó en ti es ese deseo de venganza, de justicia y de odio, pero también veo en tu mirada que dañar, quemar y gritar no sana tus heridas.

Dejame ayudarte y ayudame a ayudar a los niños que lo están viviendo ahorita. Busquemos la manera de ser mas efectivas en la solución del problema.