ESCLAVISTAS Y ESCLAVOS.


Por Jorge Cabrera Vargas


El 5 de febrero de 1906 Porfirio Díaz visitó la ciudad de Mérida, Yucatán, se organizaron sendos banquetes en su honor, dos en la sede del gobierno estatal; doscientos personajes de la oligarquía local fueron invitados a cada uno, seguidos por coloridos desfiles.

Para recordar el acontecimiento se develó un busto de bronce de Díaz y una placa. La visita se realizó para apoyar y reconocer al gobernador del estado Olegario Molina, reelecto en 1905 como único candidato en las elecciones.


Olegario Molina lideraba a un pequeño grupo de hacendados henequeneros, de las 1200 haciendas donde laboraban hombres privados de su libertad en calidad de esclavos.


Durante el primer periodo de gobierno de Olegario Molina recibió un telegrama del secretario de Hacienda José Ives Limantour:
“Reciba usted mis calurosas felicitaciones por la espléndida manifestación que, en favor de usted, acaba de hacer el inteligente pueblo yucateco”.


El auge henequenero se dio con más fuerza durante los gobiernos de Molina y de su esbirro Enrique Muñoz Arístegui, apoyaron la esclavitud en las haciendas, que ellos mismos practicaban, y el despojo de tierras, ante la indiferencia del gobierno federal.

Los compradores norteamericanos obtenían el 70% de la fibra a un precio muy bajo, precio que ellos mismos sugerían a la compañía intermediaria propiedad de Molina.

Escribe John Kenneth Turner:


“Estos hombres nunca reciben dinero por su trabajo, están medio muertos de hambre, trabajan tanto que la mayoría muere por el cansancio y los azotes que les son propinados diario, por las noches se les encierra en galerones para evitar que escapen, se les alimenta con bolas de masa y pescado podrido”.


“El principal entre los reyes del henequén de Yucatán es Olegario Molina, ex gobernador del Estado y secretario de Fomento de México. Sus propiedades, tanto en Yucatán como en Quintana Roo, abarcan más de 6 millones de hectáreas: un pequeño reino. Los 50 reyes del henequén viven en ricos palacios en Mérida y muchos de ellos tienen casas en el extranjero.

Viajan mucho, hablan varios idiomas y con sus familias constituyen una clase social muy cultivada. Toda Mérida y todo Yucatán, y aun toda la península, dependen de estos 50 reyes del henequén.

Naturalmente, dominan la política de su Estado y lo hacen en su propio beneficio. Los esclavos son: 8 mil indios yaquis, importados de Sonora; 3 mil chinos (coreanos) y entre 100 Y 125 mil indígenas mayas, que antes poseían las tierras que ahora dominan los amos henequeneros”.