La celebración que dejó de ser mexicana para ser de los norteamericanos.

Sería bueno preguntarnos primero si el pueblo mexicano siente algún rencor hacia los franceses. La verdad es que no. Y esto queda demostrado cada año, pues a pesar de los hechos históricos, a México no le interesa celebrar con bombo y platillo la batalla del cinco de mayo.

Vayamos por partes. Los primeros tres intentos de los franceses por crear colonias en nuestro país ocurrieron en 1830, en Coatzacoalcos con unos quinientos o seiscientos franceses; en 1833, en Jilaltepec-San Rafael, cerca de Poza Rica, alrededor de mil inmigrantes.

Y la tercera y más exitosa fue la llegada de aproximadamente siete mil franceses (entre 1821 y 1950), provenientes de un pueblo llamado Barcelonnette, el cual se la pasa la mitad del año enterrado en la nieve.

De esos inmigrantes surgieron los empresarios creadores de El Palacio de Hierro, Fabricas de Francia, El puerto de Liverpool, Cervezas Moctezuma, entre muchos más. Hoy en día existe en Barcelonnette una calle llamada Porfirio Díaz y su hotel más importante se llama Azteca.

Si todo iba de manera tan pacífica, ¿cómo llegamos a una invasión? Estados Unidos y Francia tenían el objetivo de convertirse en líderes del mundo. Ambos deseaban ganar terreno del otro lado del océano. La excusa de Francia era que venía a rescatar, “garantizar y salvar de una ruina irreparable no sólo a México sino a todos los países latinoamericanos”, en peligro de ser invadidos por los Estados Unidos.

Y aunque parezca inverosímil, Francia no tenía una intención hostil hacia México, sino contra los Estados Unidos. Eso no significa que Francia en realidad tuviese intenciones heroicas o justicieras. Ellos querían recuperar el papel de líder mundial que habían perdido en años anteriores.

Napoleón III decidió invadir México y establecer una monarquía favorable a Europa y desde nuestras fronteras, atacar, y por supuesto, acabar con el imperio que estaba surgiendo en el país del norte.

La Batalla de Puebla, representa la victoria más grande del Ejército mexicano, por el hecho de haber derrotado por primera vez a una potencia extranjera, y por supuesto mejor preparada.

La historia ya la sabemos: Francia invadió México y fue derrotada el 5 de mayo de 1862, (dicen algunos por un ejército menor). En algunas ocasiones yo he llegado a pensar que en aquella batalla intervinieron tropas norteamericanas, disfrazadas, por supuesto. Quién sabe.

Es por todo lo anterior que el gobierno norteamericano no quita el dedo del renglón y aprovecha, incluso las peleas de box para gritar !Feliz cincou de mayou!, y recordarle a los franceses que Estados Unidos fue y sigue siendo superior a ellos.

Por Sofía Guadarrama Collado.