John Pershing solicita cooperación de Venustiano Carranza.

Tan solo unas cuantas horas después de consumado el asalto al poblado de Columbus, Nuevo México, por orden de Francisco Villa, la madrugada del 9 de marzo de 1916; Venustiano Carranza comenzó a recibir telegramas que le informaban parte de los detalles ocurridos en éste. El primero de ellos provenía del general Plutarco Elias Calles, quien lo enviaba desde Agua Prieta, Sonora, fechado el mismo 9 de marzo. En él, además se le informa a Venustiano Carranza que debido al ataque a Columbus se había generado gran excitación en la frontera a favor de buscar venganza en contra de Francisco Villa y su gente; sentimiento incrementado por la prensa estadounidense:

“Las autoridades americanas están movilizando tropas sobre el teatro de los acontecimientos y puntos intermedios entre Douglas y Columbus y prensa dice que estas fuerzas recibirán órdenes para perseguir a Villa dentro del territorio mexicano.”

Pocas horas mas tarde, el mismo gral. Plutarco E. Calles envía un nuevo telegrama a Venustiano Carranza en donde le brinda con mayor detalle lo acontecido durante el asalto, ademas de comunicarle que el Cuartel General estadounidense en El Paso, Tex., ya había dado órdenes para que todas las tropas estuvieran listas para invadir territorio mexicano.

Esta información le es ratificada a Venustiano Carranza en otro de los muchos telegramas que recibió aquel día, éste, enviado desde El Paso, Tex, por el Cónsul Andrés G. García, para comunicarle que el general estadounidense John J. Pershing, jefe de armas en El Paso, deseaba saber si aceptaría el gobierno carrancista cooperar con las fuerzas estadounidenses en la tarea de capturar a Francisco Villa, permitiendo a éstas cruzar la linea fronteriza en caso de ser necesario.

Este mensaje del consul Andrés G. García, al aludir a la pregunta formulada por el general John J. Pershing, respecto a si Venustiano Carranza estaría dispuesto a aceptar la cooperación de las fuerzas estadounidenses para capturar a Francisco Villa, permitiéndoles a tales tropas cruzar la frontera en caso necesario, confirma, al igual que los mensajes del gral. Plutarco E. Calles, que ya en el círculo del Poder Ejecutivo de Washington privaba la idea de hacer penetrar a México una fuerza expedicionaria.

Fotografía: Campamento del ejército en Columbus, N.M., Tren de autocamiones con suplementos a punto de salir para México.