LA FE EN DIOS Y LOS CRISTEROS DEL VOLCÁN DE COLIMA.


Todos tenían en sus respectivos campamentos, un día cada mes, dedicado exclusivamente a oír la palabra de Dios, tributar a su rey eucarístico el homenaje de su adoración y recibir los santos sacramentos de la confesión y la comunión.

Los Cristeros del Volcán de Colima.

El general Lorenzo Arreola nació en Hacienda Vieja, San Marcos, jalisco, el 10 de agosto de 1890. Su vida transcurrió trabajando la tierra en Amatlan de Cañas, Nayarit. En noviembre de 1910, se unió a los revolucionarios en Nayarit, fue leal hasta el final en las filas del Ejército Constitucionalista.


Al término de la revolución continuo arando la tierra y haciendo las veces de arriero, sin embargo sigio siendo muy pobre.


El 31 de julio de 1926, una parte de la población se levantó en armas contra el gobierno de Álvaro Obregón, inconformes con las leyes qué afectaban a la iglesia católica.


Lorenzo Arreola se unió a los cristeros en Amatlan de Cañas:

“Tuve que armarme de valor y de municiones de donde se podía para enfrentar a los enemigos de la iglesia. Una noche, cuando estuve a solas con mi mujer, le pedí no se mortificara por mi, que la revolución no había cambiado en nada a está gente, y que lo que estaba haciendo el gobierno era quitarnos lo único que nos quedaba, la fe en dios.


Mis hermanos Severo y Agustín, fueron los primeros en apoyarme y claro que los padres Librado Tovar y Justo Barajas también.


El gobierno y los obispos dicen que llegaron a un acuerdo para terminar con tanta muerte, y pasó como en años anteriores, los que pagamos esta guerra somos los campesinos, los pobres, a los que con patas rajadas aramos el campo y recibimos pura pobreza”.

Ese mismo año, Lorenzo Arreola, murió en la ranchería de Capomo Mocho, asesinado por la espalda a manos de Pablo Meza, quien recibió unos cuantos pesos de Calixto Velarde.

Jorge Cabrera Vargas.