Hace algunos años, mi amigo el Ing. Francisco Tarango y yo decidimos investigar el origen o los motivos que originaron La Leyenda de Agua Nueva.

Dice la gente que por las tardes-noches en los pasillos y en el patio principal de la Hacienda Agua Nueva, se escuchan niños llorando y lamentos lastimosos de mujeres, antes de la media noche.

Nos llamó mucho la atención, cuando la escuchamos, ya que Tarango tenía el conocimiento de que esa hacienda era constantemente atacada por los apaches, ya que como una extensión de la Hacienda de Encinillas, era un criadero de ganado de diferentes tipos, como borregas, chivas, vacuno y caballar, sin embargo era más fácil depredar ahí en Agua Nueva que en Encinillas, ya que esta era una proveedora de productos cárnicos de la Ciudad de Chihuahua y estaba muy protegida, por guardias fuertemente armados y caza recompensas, lo cual les dificultaba más atacarla.

La vigilancia de los animales y de las principales construcciones, era prioridad para los propietarios de ambas haciendas y para las autoridades de chihuahua por su importancia para la alimentación de los avecindados.

Nosotros ya teníamos conocimiento de Agua Nueva, ya que en el caso de mi amigo Tarango, él es descendiente de una de las cautivas de Tres Castillos, sin embargo, no conocíamos el lugar, por lo que nos propusimos hacer el recorrido que hicieron los cautivos después de la batalla.

Salimos de Chihuahua el 13 de octubre, pasamos por Coyame y después de recorrer cien kilómetros ms o menos por un camino vecinal que nos lleva a Villa Ahumada, logramos ver los castillos a lo lejos, acercándonos lentamente a nuestro destino, llegamos como a las dos de la tarde, acampamos en el Castillo del norte: él se fue a buscar la cueva en donde se refugiaron los dos últimos hermanos chiricahuas que los rifleros de Terrazas, mataron el día 15 por la mañana con un bombillo de dinamita al no querer rendirse.

Yo recorrí el castillo del norte, lo subí y antes de pasar al otro lado me percate que desde la cumbre se ve la llanura en todo su esplendor. Al menos 10 kilómetros a la redonda, se ve con claridad cualquier persona o animal que se mueva en esa área, además se ven las marcas de las lagunas de agua que se forman en épocas de lluvia, siempre y cuando llueva y lo que más me llamo la atención fueron las trincheras que aún se conservan en este cerro.

Al atardecer nos reunimos en el campamento e intercambiamos experiencias al calor de la fogata que encendimos en esa noche bañada con la luna de octubre que nos dio una extraordinaria claridad. Descansamos y por la mañana a 140 años de la Masacre de Tres Castillos, organizados para recorrer juntos los principales puntos en donde nos imaginamos como fue la estrategia de los rifleros y por donde llego la tribu, asi como el lugar de la batalla. Ahora en la cumbre del sur, sentados, dialogando recordamos mentalmente las penurias que han de haber pasado en este desierto chihuahuense las familias enteras que seguían a su líder, Victorio, en quien confiaban y de tantos peligros los salvo y proporciono alimento, refugio y defensa.

Subimos a la cumbre del cerro del centro y finalmente nos fuimos a la parte de atrás del cerro del norte, ahí recorrimos las trincheras que usaban para resguardo de sus animales, protección y elaboración de alimentos. Llegamos hasta la parte superior en la que suponemos utilizaban para la vigilancia. Al anochecer, regresamos al campamento.

Platicamos de lo que cada uno sabe de esta fase de la masacre. En la noche del 14, cuando la lucha se inclinaba hacia los rifleros, ya habían masacrado a 65 guerreros. Las mujeres y algunos niños se refugiaron en lo alto del cerro del norte, desde donde encendieron fuego y hacían señales de humo a sus compañeros que días antes por órdenes del jefe Victorio, habían ido a Santa Rosalía (hoy Camargo), por provisiones y metálico (balas). El día 15, decidimos dirigirnos a la hacienda Agua Nueva, que se encuentra aproximadamente a unos 90 kilómetros de ahí. Primero teníamos que ubicar lo que hoy es la Colonia Esperanza, batallando mucho porque hay muchas cercas con candado y eso nos obligó hacer algunos rodeos.

Seguimos el camino rumbo a la carretera de Chihuahua a Ciudad Juárez aproximadamente a la altura del Km. 124, por esa extensión del camino, muy arenosa que nos dificultaba la visión, pero a 30 kilómetros vimos una huerta Nogalera, precisamente era Agua Nueva. Acampamos al lado del cerco de la Hacienda, ya que nos alcanzó la noche.

Al otro día, temprano cruzamos la Nogalera hasta la casa principal y nos recibió el capataz, nos permitió entrar a la Hacienda, recorrer los patios y subir a uno de los fortines que se encuentra entre los nogales y que esta sufriendo un gran deterioro, ya que esta a la intemperie y sin protección alguna. Fuimos a los otros fortines, que están en la cima del cerro junto al casco de la Hacienda y los otros tres en los patios adjuntos de la renombrada Hacienda, los cuales están casi destruidos en su totalidad por estar construidos con adobes.

Dicen los empleados que por las noches ahí en los patios se escuchan lamentos de mujeres, cuchicheos y lloriqueos de niños.

Le pedimos al encargado que nos permitiera entrar a las habitaciones y algo sorprendente que sucedió es que, en la puerta principal al abrirla, se obstruye la visibilidad de un recuadro que está pintado en la pared y que dice así:

En el año del señor 1867, al adquirir el Gral.

Don Luis Terrazas, la Hacienda de Ntra. Sra.

de Gpe. De Agua Nueva. Fue reconstruida y

ampliada esta casa, agregándole los corredores

y el trabajo de cantería. La capilla se terminó

en el año de 1836, y el campanario en 1904.

El 15 de octubre de 1880, el Coronel D. Joaquín

Terrazas, venció cerca de este lugar: en la batalla

de Tres Castillos a los indios apaches, encabezados

por el temible Indio Victorio.

Las mujeres y niños sobrevivientes, estuvieron

en los patios de esta casa, hasta su traslado a

la Ciudad de Chihuahua.

Lo increíble de este cuadro pintado es que, al tomar la fotografía, se enfoca muy bien y al reproducirla sale borrosa. No se puede tomar una fotografía clara. A diferencia de otras fotos que se tomaron ahí mismo en la Hacienda.

¿Sera la consecuencia del martirio sufrido por las mujeres y niños apaches cautivos y amarrados como si fueran caballos en los patios de la Hacienda?

¿Por qué se escuchan estos lamentos y esos lloriqueos, a mas de 100 años de la Masacre de Tres Castillos?

ESTAS SON FOTOS EXTRAS. ES LA TUMBA DE LA TARABUELA DE Fco Tarango, y otros pasillos de la hacienda.

Manuel Nicolas Salcido Hernandez, Licenciado en administración de empresas por la Universidad Autónoma de Chihuahua, Investigador, Coordinador del Grupo de Historia del Parque Revolucion, Conductor del Programa de Tv. por redes Chihuahua Salvaje, Editor de la revista Chihuahua Salvaje, Estudio la Maestria en Historia en la Universidad Autónoma de Chihuahua, Creador y director del Grupo de Teatro del Parque Revolucion especializado en la temática histórica de la Apachería, ha, impartido más de 25 Conferencias sobre la Apachería. Autor de las Obras Teatrales: Victorio y Tres Castillos, Juh, el Apache indómito y Gerónimo el Guerrero. Socio de Chihuahuasalvaje.com