LA MUERTE DE LOS HERRERA.


El 21 de abril de 1919 las fuerzas de Francisco Villa tomaron la ciudad de Parral, Chihuahua, la población se encontraba defendida por un batallón federal al mando de Manuel Medinabeitia y las defensas sociales al mando de Josè de la Luz Herrera.

Los villistas encontraron una gran resistencia, los hombres de Medinabeitia se rindieron o escaparon, mientras tanto las defensas sociales se pertrecharon en el cerro de la Cruz, desde donde siguieron combatiendo hasta que los villistas les ofrecieron respetar sus vidas si deponían las armas.

En total se rindieron ochenta y ocho hombres, Villa dejo libres a los defensas sociales con excepción del jefe de las defensas, José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Ceferino.


Villa había jurado acabar con los Herrera, cuando Luis y Maclovio lo traicionaron al pasarse al bando carrancista, al no llegar a un acuerdo favorable las fuerzas revolucionarias durante la Convención de Aguascalientes en noviembre de 1914.

Por su parte, José de la Luz Herrera, quien en ese momento se encontraba en territorio ocupado por los convencionistas, le pidió un tren a Villa para ir a dialogar con su hijo Maclovio y convencerlo de reconsiderar su decisión. Al llegar con Maclovio, José de la Luz envió un telegrama a Villa donde lo llamaba bandido y que él también le juraba lealtad a Carranza.

En 1916, José de la Luz había actuado a favor de la expedición punitiva, en busca de Villa, comandada por Pershings. Estos fueron los motivos por los que Villa había jurado acabar con los Herrera.


Existen dos versiones de la muerte de los Herrera, en la primera se dice que Villa, ejecuto personalmente a los Herrera de un tiro en la cabeza y después ordeno colgar los cuerpos. Raúl Herrera Márquez, autor de “La sangre al río” dice:


José de la Luz Herrera retó a Villa a un duelo. Luego lo escupió. “Villa sacó su pistola y le dijo ¡viejo jijo! ¡para que le duela más, antes de morirse va a ver como trueno a sus hijos!” Y así lo hizo.


En el libro de Friedrich Katz “Pancho Villa” dice: “Villa acudió personalmente a presenciar la ejecución de los Herrera, que murieron con gran valor, manifestándole hasta el fin su odio y su desprecio”.

Sea como haya sido la muerte de los Herrera, la venganza de la familia se fraguó en su momento y en su tiempo, Jesús Herrera, fue uno de los hombres que mataron a Villa el 20 de julio de 1923, no hace falta crear nuevos odios a las generaciones presentes y futuras. Los sucesos ocurridos hace cien años forman parte de la historia del México revolucionario.

Jorge Cabrera Vargas