En noviembre de 1914, Eufemio Zapata y sus tropas tomaron Palacio Nacional donde establecieron su cuartel, utilizando el patio como caballerizas, lo primero que hizo al llegar a palacio fue buscar la silla Presidencial para prenderle fuego.

Eufemio nunca encontró la dichosa silla, en su mente de hombre de campo, pensaba que se trataba de una silla de montar.

Emiliano Zapata no aceptó el ofrecimiento de Francisco Villa para sentarse en la silla el 6 de diciembre del mismo año, igual que su hermano, Eufemio, prefería quemarla.

“La silla está embrujada, vuelve malos a los hombres buenos”, aseguró en aquella ocasión.

La Silla Presidencial fue construida entre 1867 y 1872, por los alumnos de la Escuela de Artes y oficios de Oaxaca, como un regalo, para el presidente Benito Juárez.

Otra versión dice que la silla fue fabricada para Maximiliano entre 1864 y 1865.

Por Jorge Cabrera Vargas