LA TOMA DE CIUDAD JUÀREZ.

Jorge Cabrera Vargas


El ingeniero Donaciano Gonzalez defendía Ciudad Juàrez, bajo las órdenes del general Juan Navarro. Del lado de los revolucionarios, el artillero Jesús Carcamo, primo de Donaciano, esperaba noticias.

Los federales habìan sembrado dinamita por toda la ciudad, las minas funcionaban con energia electrica, Donaciano envió un mensaje donde le advertia a su primo sobre el campo sembrado de dinamita, le pedìa que cortaran la electricidad para inutilizar las minas.


Esta acción facilito el arrastre de un cañón hasta el centro de la ciudad. El cañon, con el que se realizaron certeros disparos hacia las posiciones federales, era manejado por los artilleros Benjamin Arana, Rafael Rembao, Jesús Carcamo, entre otros.


El cañon fue construido en Ciudad Madera por Rafael Rembao con un eje de una maquina de ferrocarril.


Josè Garibaldi traía un cañón que logro realizar seis disparos, el disparo numero siete daño el cañón y el tiro salio por la culata, lo que ocasionó la ruptura del soporte de la tapa.


Otro grupo de revolucionarios avanzaba protegidos por las casa de adobe, colocaron dinamita en las paredes, con barretas abrían boquetes por dónde avanzaron al ritmo de la banda de música.


El general Juan Navarro se rindió con el capitán Alejandro Araznubia, entrego su espada a Felix Terrazas. Navarro quería entregar su espada a Pascual Orozco, por ser el general revolucionario de mayor rango, sin embargo, Orozco estaba ausente.
Garibaldi decomiso la espada a Terrazas para llevarse la gloria y justificar su pago.