Corre el rumor de que los restos de Francisco Villa que se encuentran en el monumento a la Revolución de la ciudad de México no corresponden a los del Centauro del Norte sino a una mujer. Oficialmente los restos de Francisco Villa (Doroteo Arango, 1878-1923), se encuentran sepultados en el monumento a la Revolución. En el Diario Oficial de la Federación, con fecha 16 de noviembre de 1976, se publicó el “”Decreto por el que se ordena se proceda a exhumar y trasladar los restos del General de División Francisco Villa, del panteón civil de la ciudad de Parral, Chihuahua al monumento de la Revolución, en la ciudad de México””. En el mismo Diario, con fecha del 18 de noviembre de 1976, se puede consultar la sesión solemne del Congreso General con motivo de la reinhumación de los restos del General Francisco Villa.

Cronología de los restos de Villa desde su asesinato y hasta su re inhumación en el monumento a la Revolución. 

  • 20 de julio de 1923. Pancho Villa es asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua.
  • 21 de julio de 1923. El general Enríquez, gobernador de Chihuahua, se negó a que Villa fuera trasladado a la capital del estado, donde tenía dispuesto un mausoleo desde hacía tiempo, por lo cual, el cuerpo fue sepultado en el panteón civl, llamado de Dolores, en Parral Chih, a las 18.30 hrs. del 21 de julio, en la fosa con el número 632.
  • 5 al 6 de febrero de 1926. La tumba de Villa en el panteón de Dolores de Parral, Chih., es profanada. La cabeza es cortada y robada. Una de las versiones más aceptadas acerca del robo de la cabeza señala como responsable al coronel Francisco Durazo Ruiz, acantonado en el presidio militar de Parral, quien vio la oportunidad de su vida en un volante en inglés donde los norteamericanos ofrecían 50 mil dólares por la cabeza de Villa. Entonces envió al teniente coronel José Elpidio Garcilaso, al sargento Roberto Cárdenas Aviña, al capitán Sánchez Anaya, al cabo Miguel Figueroa, y a los soldados Daniel Cruz y Felipe Flores, así como a su chofer Ernesto Weissel, a profanar la tumba del general para cortarle la cabeza. Cuando Durazo se dirigía en el tren de Cd. Juárez a Estados Unidos a cobrar su jugosa recompensa, el general Arnulfo R. Gómez llegó a la estación y sorprendió a Durazo. Entonces lo cuestionó por estar fuera de su plaza y sin permiso. A Durazo no le quedó más remedio que confesar y mostrar la caja metálica de municiones donde traía la cabeza. El general lo amenazó: “”Deshágase usted inmediatamente de estos despojos, o lo mando fusilar, porque está usted involucrando al ejército mexicano en un asunto altamente deplorable””. Francisco Durazo ordenó al cabo Miguel Figueroa deshacerse de la cabeza y enterrarla en la hacienda de su propiedad llamada El Cairo (hoy ciudad de Salaíces). El cuerpo decapitado de Villa permanece en la fosa 632.
  • 1931. De acuerdo con una versión que circula -vox populi-, sustentada en rumores, anécdotas y dichos más que en documentos, en 1931 Pedro Alvarado y una de las viudas de Villa, Austreberta Rentería, exhumaron secretamente los restos de Pancho Villa para evitar una nueva profanación (otras versiones señalan que fue en 1929). La nueva tumba quedó también en el cementerio de Parral, a 120 metros hacia el oriente de la tumba original y tenía el número 10. Cinco años después, doña Austreberta murió y fue sepultada en esa misma tumba.
  • El único documento que avala esta versión es un recibo publicado por el cronista de Parral y reproducido por Paco Ignacio Taibo II que dice: “”La señora Austreberta Rentaría vda. de Villa, entregó a la Tesorería General del Estado, la cantidad de doce pesos, por pago del derecho perpetuo en el sepulcro donde está el cuerpo del general Francisco Villa, sepultado en la fosa 10 del Panteón de Dolores. Hidalgo del Parral, Chih. A 20 de abril de 1931. El Juez del Registro Civil, C. Carlos Ávila””.
  • 17 de noviembre de 1976. De acuerdo con el decreto publicado en el Diario Oficial el 16 de noviembre, a las 14 horas del día 17, se llevó a cabo la exhumación de los restos de Pancho Villa. Estuvieron presentes el general de División Félix Galván López, secretario de la Defensa en el periodo presidencial de 1976-1982, y por entonces comandante de la quinta zona militar; el representante de la Secretaría de la Defensa Nacional, general Mario Oliver Bustamante; el presidente Municipal de Parral, ingeniero Héctor Ramos Domínguez; el notario Público Vicente Jaramillo y el doctor René Armendáriz Cristóforo, como delegado sanitario. El reportero Oscar W. Ching Vega, enviado especial de El Sol de México, fue autorizado por el general Galván, para fungir como exhumador. De acuerdo con su relato publicado el 18 de noviembre: “”Se iniciaron los trabajos abriendo una horadación en un costado de la tumba; la perforación fue difícil por tropezar con el muro de concreto que se había construido después de la profanación de 1926… El féretro estaba totalmente destruido, quedando sólo algunos fragmentos de madera podrida, y por lo que respecta al esqueleto se veían algunos huesos también bastante deteriorados. Con un recogedor sacaron los restos del esqueleto y del féretro, los cuales fueron colocados en una urna que se trasladó a Durango y luego al D.F.”” Las tres viudas que aún vivían estuvieron presentes en la inhumación.
  • 20 de noviembre de 1976. Los restos de Francisco Villa son reinhumados en el monumento a la Revolución.

¿De dónde surge la versión de que los restos que se encuentran en el monumento a la Revolución no son los de Francisco Villa?

Todo surge de la versión de 1931. De acuerdo a los mismos rumores, cuando la viuda de Villa cambió los restos de su extinto marido a la fosa 10, fue necesario conseguir otro cadáver para que ocupara la fosa original con el número 632. Paco Ignacio Taibo II, señala que “”Historiadores locales dan crédito a una historia según la cual, en marzo de 1931 una mujer joven que iba a Estados Unidos a curarse de cáncer, murió en el hospital Juárez de Parral””. Sin papeles que permitieran la identificación de la mujer, antes que sepultarla en una fosa común, doña Austroberta y Pedro Alvarado entraron en arreglos con el encargado del panteón para que la sepultara en la tumba original de Villa, que para esos momentos ya se encontraba vacía. De esa forma, la desconocida mujer fue enterrada en la fosa 632.

En 1976, cuando el cuerpo fue exhumado, supuestamente lo que encontraron fueron los restos de la mujer pues había botones de carey, un rosario en las manos del cadáver y tela de encaje. Se dice que el periodista Oscar Ching llevó dos huesos al notario público para que diera testimonio del traslado, “”y en eso estaba, cuando el director de un hospital local, el doctor René Armendáriz, de oficio ginecólogo, comentó que le parecía que el sacro era femenino y de una mujer joven””. Aún así, las autoridades no prestaron atención y continuaron con el proceso que concluyó dos días después en el monumento a la Revolución.

En su relación publicada en El Sol de México, Ching no menciona este pasaje y de acuerdo con su propia crónica, el notario y el médico estaban presentes en el cementerio por lo que no fue necesario llevar los huesos a ningún otro lado.

El más importante biógrafo de Pancho Villa, el historiador Friedrich Katz, en su obra ni siquiera presta atención a los rumores; da como un hecho que los restos de Villa sepultados en Parral son los mismos que luego serían trasladados a la ciudad de México.

Paco Ignacio Taibo II, en su biografía sobre Villa reúne las versiones y rumores acerca de que los restos que descansan en el monumento a la revolución son de mujer, pero no ofrece documentos probatorios. De hecho, lo asume con un sentido más cercano a la literatura novelesca y romántica al decir, que una vez más “”Villa logró evadir al sistema””.

Sean o no sean los restos de Villa los que descansan en el monumento a la Revolución, su idea de justicia y su lucha permanecen en la conciencia colectiva de la sociedad, lo cual, en todo caso es lo verdaderamente importante.