Mensaje de Marzo a los jóvenes y no tan jóvenes.

Las malas noticias y las crisis con las que vivimos

Estimados jóvenes y no tan jóvenes:

Me toca leer o escuchar “Nunca el mundo había estado tan mal “, “Nuestro país está pasando por su peor crisis en su historia “,” los milenios tienen otros valores diferentes a los nuestros “,” el futuro de nuestros hijos es incierto “ ,“se han perdido los valores en nuestra sociedad “,etc.

Nuestra mente está constantemente bombardeada por estas afirmaciones tanto por las personas que nos rodean como por los medios de comunicación que leemos y escuchamos, incluyendo las redes sociales. A mi temprana edad de 80 años hace poco me puse a reflexionar sobre esta realidad. Y me hice la pregunta: ¿es realmente cierto que vivimos en la peor crisis de la historia?

Sin entrar a profundidades de investigación pienso que siempre la humanidad ha pasado por situaciones difíciles, como han sido y son las guerras, los crímenes, las diferencias del comportamiento entre los jóvenes y viejos, las enfermedades, las pandemias, los accidentes, las muertes prematuras, la falta de orden y justicia, los fraudes, etc.

Si uno presta atención a los medios pensaría que las malas noticias son mayores que las buenas noticias. Al menos a mí me sucedía. Y me hice la pregunta : ¿es culpa de los medios y redes sociales o es culpa nuestra que nos inclinamos a consumir e interesarnos más por las malas noticitas que por las buenas?

Mi conclusión fue que es importante estar informado de las malas noticias porque es muy posible que lo que estas nos puedan afectar en nuestra vida personal, social y familiar como son los crímenes, las guerras, la falta de respeto a las leyes, la falta de empleo, los fraudes, el uso de las drogas, etc. Las buenas noticias también nos afectan, pero no atentan contra nuestra seguridad y supervivencia al igual que las malas. Los medios nos informan de buenas noticias, pero generalmente son como el postre en una comida, no son el plato principal como son las malas noticias. Los medios de comunicación tendrían bajo éxito si solo se dedicaran a enviaros buenas noticias, porque no atraerían nuestra atención e interés o lo harían de una manera muy somera.

Mi reflexión es muy importante, evaluar en nuestra vida cuántos sucesos negativos y cuántos sucesos positivos nos pasan cada día. Pero también de qué cosas debemos de estar agradecidos por tenerlas y que muchas veces olvidamos por está pensando en todo lo que no tenemos. Decidí hacer un experimento que consistió en escribir al final del día en una libreta una lista de lo que debo de estar agradecido de tener ese día incluyendo los sucesos positivos y una lista de los que me faltan y de los sucesos negativos. Repetí el ejercicio por varios días y por varias semanas. Al principio del ejercicio pensé que realmente me faltaban muchas cosas y sucedían más cosas negativas que positivas, pero fui aprendiendo que a veces lo que tenemos qué agradecer y los sucesos positivos no los valoramos porque hemos sido entrenados o influenciados a darle más importancia a los que no tenemos y a los sucesos negativos. Un ejemplo de lo anterior es ponernos en alerta por una enfermedad que afecta nuestra salud y nuestra vida diaria y no le damos importancia si ese día tuvimos excelente salud. Le damos importancia al no poder ir a nadar o a correr por tener una limitación, pero no le damos importancia cuando sí podemos hacerlo. Me enseñé a dar gracias y dar importancia a lo que tengo y no solo a preocuparme por lo que me falta por las malas noticias. Hay que tomar en cuenta lo que nos falta y las malas noticias pero que estas no dominen nuestra mente y nuestra vida

Mi querido Joven y no tan joven, te invito a hacer este ejercicio de evaluar lo que tienes y los sucesos positivos que te pasan y a compararlos con lo que te falta y con las noticias negativas. Es posible que te suceda lo que a mí me sucedió, y es, encontrar que en nuestra vida tenemos más de qué agradecer y de cosas positivas que nos suceden, y por los cuales debemos de dar gracias a la vida y a Dios. Si logras crear este hábito poco a poco, te aseguro que vas a poder vivir una vida más plena y feliz en la medida en que aprendes a alimentar tu mente con un balance entre los que tenemos y lo que nos falta.

Te deseo una excelente semana.

Por Rafael Rangel Sostmann