Las mujeres a finales del siglo XIX y principios del XX

Nacer mujer en el México de finales del siglo XIX marcaba de gran manera los límites en que se desenvolvería su vida. El concepto que se tenía de la mujer determinaba su papel dentro de la sociedad y de la familia; la obediencia a los varones, contraer matrimonio y el cuidado del hogar y de los hijos, era lo propio de una mujer que se reconociera como “decente”.

Durante el porfiriato, el modelo de “ama de casa” estaba fijado sobre todo entre las mujeres de la clase alta, popularmente llamadas “catrinas”; quienes realizaban tareas del hogar vestidas con bellos vestidos bordados y realizaban actividades como la elaboración de detallada repostería y la hechura de preciosas manualidades, que requieren de manos delicadas. El afianzamiento de este papel que reconocía en la mujer abnegación, mansedumbre y dulzura, lo aportaba mejor que cualquier otra cosa, el sentimiento religioso del cristianismo.

Este ideal, sin embargo, no correspondía a la realidad de la inmensa mayoría de las mujeres mexicanas de fines del siglo XIX y principios del XX. Para las mujeres de clases populares era imposible apegarse a tan bello destino, había que subsistir en un medio por demás adverso para aquellas que, además de mujeres, eran pobres; la discriminación para ellas era doble, tanto por su género, como por su condición social. El trabajo era constante, duro para la clase marginada, que entonces representaba la mayoría de la población. El subsistir día a día requería jornadas agotadoras trabajando dentro de fábricas o en las calles; su vida dependía, en gran parte, de los varones cercanos, fueran padres, hermanos, maridos o patrones.

En esos años, cuando nacía un varón en una familia de clase popular, era recibido con entusiasmo, porque al menos no representaba una carga en cuanto a vigilar su conducta para garantizar su honra, y porque se incorporaría, desde muy temprano, al trabajo remunerado que realizaba la familia. En honor del nacimiento de un varón se preparaba chocolate que se degustaba con parientes, amigos y vecinos para.celebrar el acontecimiento, en cambio, si nacía mujer, el chocolate se sustituía por atole de masa.

Fotografía: Matrimonio. Retrato. C.a. 1910