LOS GLOBOS DE CANTOLLA.

DON JOAQUÍN DE LA CANTOLLA Y RICO.


Joaquín de la Cantolla nació en la ciudad de México el 25 de julio de 1829, fue estudiante del Colegio Militar con sede en el Castillo de Chapultepec, participando en la batalla del 13 de septiembre de 1847 contra los invasores norteamericanos; no pudo concluir la carrera militar por la pérdida de un ojo. Se dedicó al oficio de telegrafista, que abandonó para cumplir sus sueños de volar en globo.


De la Cantolla realizó algunos experimentos con pequeños globos hechos de papel, que se elevaban con una flama, generando calor en su interior. De este hecho se debe el nombre “globos de Cantolla”. En 1863 aprendió a volar con la ayuda de los hermanos Willson, que daban exhibiciones por el país. Su primer vuelo de exhibición fue el 26 de junio de 1863, en honor a los generales Leonardo Márquez y Juan Nepomuceno Almonte. Maximiliano le obsequió unas mancuernillas de oro en agradecimiento por sus expectaculos.


Soltero empedernido, de la Cantolla vivía con un hermano un poco loco, que le quemaba los globos por considerarlos muy peligrosos, el hermano tenía razón, el loco era Joaquín por atreverse a subir a esos aparatos, varias veces sufrió caídas que pusieron en peligro su vida.


Conoció a Alberto Braniff en 1914, quien acababa de comprar un globo en Francia para seis personas, invitando a Cantolla a volar juntos. El globo emprendió el vuelo en marzo de 1914, al tomar altura una rafaga de aire lo arrastro hasta valle de Chalco, donde se encontraban los zapatistas de Genovevo de la O, que al ver el globo lo emprendieron a balazos, con gran susto de los tripulantes. La intervención del ejército los salvó de una desgracia, no así a don Joaquín, al regresar a su casa sufrió un derrame cerebral por el susto que recibió, muriendo días después el 20 de marzo de 1914.

Imagen: último vuelo de don Joaquín de la Cantolla, a su lado se encuentra Alberto Braniff. Archivo Casasola.

Jorge Cabrera Vargas