Benito Juarez sentía su cuerpo temblar, no, no era por culpa del frío que se sentía en la Ciudad de México, su temblor era ocasionando por el miedo que sentía por perder a su gran amor, a su amada compañera: Doña Margarita Maza de Juárez.

Era 2 de enero de 1871 cuando su amada ya no pudo resistir más esa maldita enfermedad que la arrastraba a la tumba y la arrancaba de sus amados brazos. La familia completa estaba reunida cuando llegó el cura para darle los santos óleos. Benito salió de la habitación y caminaba de un lado a otro, nervioso, ansioso ¿Qué haría sin su esposa? ¿Cómo podría seguir viviendo sin su apoyo, sin su amor?

Benito recordó cuando la vio por primera vez, fué en Oaxaca en 1826, su patrón Don Antonio Maza llegó con la pequeña bebé que acababa de adoptar. Benito tenía 19 años y jamás imaginó que aquella pequeña sería su esposa.

Y cómo podría imaginar que esa bella niña que pertenecía a una familia adinerada se pudiera casar con el mozo y además indígena. Pero cuando Margarita era ya una joven de diecisiete años aceptó unir su vida con el prestigiado Licenciado Benito Juárez casándose un 31 de julio de 1843.

Benito recordaba lo feliz que habían sido y más aún con la llegada de sus hijos pero desgraciadamente tuvo que partir rumbo al exilio por su oposición al régimen de Santa Anna (1853-1855). Margarita se quedó sola y con la responsabilidad de los hijos. Para ayudar a la economía familiar vendió gorros de tela para niños pequeños y más tarde en Oaxaca puso una pequeña tienda. Después durante la intervención francesa, Margarita partió a Estados Unidos residiendo en la ciudad de Nueva York donde también trabajó y sufrió la muerte de dos de sus hijos a causa del frio. Durante este tiempo se mandaron por correo hermosas cartas llenas de frases de amor y consejos.

Después una vez vencido el imperio de Maximiliano Margarita pudo regresar a su querido México, con los cuerpos de sus hijos muertos para enterrarlos en su tierra. Benito aún podía sentir la emoción por ver a su amada y el dolor que sintió al recibir los cuerpos de sus pequeños.

Susana interrumpió los recuerdos de Benito al decirle a su padre que Margarita lo llamaba. Benito casi corrió a su encuentro, en el lecho de muerte Margarita le pedía velar por Susana e hijas solteras. Juárez en ese momento se derrumbó, no pudo soportar más y lloró, lloró mientras le decía que se pondría bien, que se iba a aliviar, que no se preocupara, pero Margarita insistía y le pedía que le prometiera que dejaría casar a sus hijas por la iglesia, por supuesto él lo prometió.

Margarita Maza de Juárez murió a las 4 de la tarde del 2 de enero de 1871. Tenía tan solo cuarenta y cuatro años.

Su esposo el hombre que sobrevivió valientemente a varios peligros, exclamó un enorme grito de dolor.

Texto: Historias de Tierra Sagrada