MUERA MADERO.

Campamento Revolucionario en Morelos.
Agosto 30/’912.

Sr. Gral. Genovevo de la O.
Su campamento.

Muy estimado Gral. y amigo:

“En el acto que reciba Ud. la presente carta comuníquese con los jefes Francisco Pacheco, Jesús Capistrán, Francisco Mendoza y Simón Beltrán, á efecto que desde luego Ud. reúna á toda la gente del Estado de México, y a la del rumbo de la frontera de Morelos que linda con el Estado de México, hasta los pueblos de Tetela del Volcán y Huichapan; y con todas estas fuerzas reunidas y de acuerdo con los demás jefes citados amaguen á la Ciudad de México el día 15 de Septiembre próximo, pero procurando que esto se haga puntualmente el día referido y sin excusas ni dificultades ningunas”.


“El golpe á la Ciudad de México debe darse precisamente á las once de la noche del día 15 de Septiembre, hora en que los ánimos del pueblo está escoltado y pudiera suceder que el pueblo en masa hiciera causa común con las tropas de la revolución, para así darle término á la Dictadura de Madero”

Lo saludo y soy de Ud. afmo. atto. y S.S.

El General en Jefe del Ejército del Sur.

Zapata había fraguado un plan para asesinar al presidente Madero la noche del 15 de septiembre de 1912, durante la ceremonia del Grito de Independencia.


El plan era distribuir a cientos de zapatistas en las colonias aledañas a Palacio Nacional. Los hombres fueron llegando durante las semanas previas a la fecha indicada en grupos de tres o cuatro personas, para no llamar la atención rentaron humildes cuartos de vecindad.


El plan consistía en mezclar 600 hombres entre los asistentes al Grito y al salir Madero al balcón a las 11 pm. empezarían el tiroteo, apoyados por otros 2,000 hombres que entrarían a la capital por distintos puntos.
Días antes, un grupo de zapatistas resultó sospechoso para la Policía Secreta.

Poniéndolos bajo vigilancia lograron infiltrar a algunos elementos entre los conspiradores para conocer sus propósitos, poco a poco se fue descubriendo el complot.
El 31de agosto, se realizó una reunión en un pueblo llamado San Jerónimo, a pocos kilómetros de la Ciudad de México, gracias a un pitazo de uno de los infiltrados, la policía localizó la casa de los implicados, la rodearon y tomaron presos a los zapatistas. Los detenidos fueron llevados a los separos donde los torturaron para saber donde estaban las armas que utilizarían en el ataque.


El jefe principal del ataque a la ciudad fue el general Antonio de la Serna, él y 8 coroneles fueron llevados a Chalco, Estado de México; se dijo que el gobierno local pidió el traslado de los prisioneros.


En Chalco no existía la Ley de Garantías, por lo que de la Serna y sus hombres fueron fusilados, después de una farsa de juicio el 9 de septiembre de 1912. De este modo no se manchó la fama de legalidad del gobierno maderista.

Jorge Cabrera Vargas