La televisión ha representado por décadas una de las formas de diversión para chicos y grandes. Actualmente los sistemas digitales han evolucionado de manera vertiginosa el concepto de ofrecer a los televidentes una programación variada y abundante en cualquier horario sea de día o de noche. Pero en Chihuahua cuando aún era niño, lejos de existir una compleja forma de ver televisión por cable o internet, la diversión por este medio no se encontraba en sus mejores momentos, las trasmisiones eran precarias y las posibilidades de tener un aparato receptor en casa era muy difícil en barrios y colonias.  Así era el Chihuahua de los sesentas en el pasado siglo XX. 

Era común que los chiquitines se concentraran en los patios de las casas para disfrutar de un programa televisivo debido a que los niños de aquellos tiempos, tenían sed incesante por ver algo nuevo, difícil de encontrar en cualquier lugar; tenían que juntar algunas moneditas para entrar al zaguán de alguna casa y ver la pantalla chica. La cuota regularmente iba de los 10 centavos a los 20 de esas monedas de cobre que valían más de lo que nuestra moneda vale ahora. En el caso particular, nos juntábamos en la casa de mi bisabuela Jesusita y la abuela Ernestina en la colonia Guadalupe alrededor de 30 niños por las tardes a disfrutar los programas que ofrecían las televisoras locales, primero el Canal 11, después el 5 y posteriormente los canales 2 y 4. Haciendo memoria de esos momentos tan bonitos e inolvidables, mis padres Chalío y Tina, harían un esfuerzo por ahorrar algunos pesos que servirían para adquirir un televisor de marca Admiral de blanco y negro que en vez de tener circuitos, tenía bulbos y bovinas, las cuales se tenían que calentar para poder funcionar. 

Dicho aparato sería adquirido en la mueblería “Salinas y Rocha” ubicada en la calle Libertad en el mero centro de la ciudad de Chihuahua y a la vista de mis hermanos Mario y Jorge, se concretaba la compra. No imaginábamos tener un televisor en casa y menos de esas características; parecía como por arte de magia ver en la pantalla imágenes que se movían y se disfrutaban dentro del hogar a través de un programa. No crean que la tele duraba 24 horas. ¡No! Se tenía un horario pobre y en ese pequeño espacio nos permitían disfrutar de su programación; además, invitábamos a otros niños cercanos de nuestra casa de la 35ª y Ramírez en el barrio de la Obrera para que gratuitamente, vieran a disfrutar de las caricaturas y algunas series. 

Sin embargo, Chihuahua no podía quedarse atrás tecnológicamente en cuanto a diversión, por ello en 1968 un año políticamente difícil para nuestro país, que ofrecía oportunidades al darle a nuestra ciudad una nueva forma de diversión, contraria a los eventos dolorosos que ese año se habían presentado en el mes de octubre. 

Construido en un cerrito en el popular “Castillo” donde corre a un lado la avenida Independencia colindante a los barrios de San Rafael y Santa Rosa y construido por don Gerardo Heim, se instalaría el Canal 2 con sus siglas XHCH y una gran antena que miraban la pujante ciudad de Chihuahua. Con modernos equipos de marca General Electric para la transmisión; cámaras automáticas, magníficas lámparas para iluminación; proyectores de Tele Cine; una máquina de videotape para grabación y reproducción que en su tiempo algunas empresas televisivas se daban el lujo de poseerla. Sin embargo correrían los primeros tres meses del año de 1968 y la obra quedaría concretada cuando el calendario marcaba el sábado 16 de marzo. 

Sí, la capital del Estado contaría con un nuevo canal de televisión con instalaciones modernas y un magnífico equipo que se pondría en funciones al servicio de la ciudadanía. La nueva y potente televisora XHCH TV Canal 2, vendría a romper la monotonía y escasez de programas televisivos tan precarios en aquellos años. Todo estaba listo, un día antes el viernes 15, el personal estaba en su trinchera trabajando para que la inauguración fuera todo un éxito. Las gentes de mantenimiento arreglaban los últimos detalles técnicos, las afanadoras eliminaban las manchas y mugre de pasillos y rincones con el fin, de que todo luciera brillante; técnicos, personal administrativo, gerentes y dueños arreglaban los últimos detalles, estaban nerviosos por la inauguración del día 16.  

Llegaba la noche del sábado 16 de marzo a eso de las 19:00 horas en las instalaciones del nuevo canal, éste que tenía como mascota a un “perrito chihuahueño” iba a ser inaugurado. Pero antes, se necesitaba que la bendición de Dios se esparciera por todas las instalaciones y estaría a cargo de monseñor don Joaquín Díaz (+) en representación del arzobispo don Luis Mena Arroyo (+); además, en presencia de los empresarios de la banca, industria y comercio, funcionarios de gobierno, trabajadores y un buen número de personalidades quienes fueron invitados por los señores don Manuel Barbachano Ponce y Alfonso García Mora, dirigentes de Tele-Cadena Mexicana y de Impulsora de Televisión de Chihuahua, respectivamente. La bendición fue un importante impulso al ánimo de trabajar en el futuro por transmitir en el Canal 2, una programación netamente familiar. Se tenía proyectado que después de la inauguración se presentarían algunas sorpresas de interés para los invitados al evento y para el tele auditorio, ya que se proyectaría la primer película que para su tiempo era un éxito, esta fue: “El Último Cuplé” interpretada por la guapísima Sarita Montiel que sin duda, sería un impacto entre las familias chihuahuenses.

Después de esta cinta se trasmitiría uno de los más interesantes documentales de la época “La Patrulla Anderson”, que tenían como escenario la lucha librada entre Estados Unidos contra Vietnam. Pero al momento del corte del listón don Manuel Barbachano Ponce, exponía un emotivo discurso a los asistentes mencionando: “Es un privilegio para nosotros que el pueblo de Chihuahua, nos permitiera entrar en sus hogares con nuestros programas y nos atrevemos a demandarle que nos exija los que quiere y necesita…El esfuerzo que estamos haciendo no tiene tan solo por objeto hacer más televisión, sino hacer mejor televisión, por lo menos hasta donde nos sea posible…Tele Cadena Mexicana al ser constituida su segundo eslabón, después de haber iniciado operación en Monterrey desde hace tres años…La Tele Cadena Mexicana, pretende establecer cadenas de televisión en aquellas poblaciones donde se tengan más de 50 mil habitantes…Tenemos fe en la provincia mexicana y en su integración cultural de allí, de llevar en todo el vasto territorio una televisión divertida y amena”, así concluía en su discurso don Manuel Barbachano Ponce dentro del importantísimo acto inaugural.

Después de estas palabras se cortaría el listón y los invitados irrumpieron con aplausos y gritos de felicitación para quienes habían demostrado tenacidad y trabajo para poner en marcha a XHCH TV Canal 2. Posteriormente en un ambiente de camaradería los ahí presentes, serían invitados a recorrer las modernas instalaciones que prometerían diversión y entretenimiento para miles de familias chihuahuenses. El equipo era de primera y tan moderno que ya se podía operar a control remoto sin necesidad de camarógrafos. El control general era automatizado y estaría a cargo de técnicos especializados en el ramo. Este sistema de televisión “Tele Cadena Mexicana” emplearía las microondas para llevar al teleauditorio los acontecimientos vividos en el mismo tiempo en que estos se desarrollaran.

Ese era el Canal 2, a la altura de los tiempos, un canal moderno que estaría incluido junto al 5 y al 11 de Televisora del Chuviscar y Televisora de Chihuahua, respectivamente, dentro del cuadrante de las escasas opciones que existían en los hogares. 

Tocaba el turno de don Roberto Robles Martínez quien en representación del ingeniero Antonio Padilla Segura, Secretario de Comunicaciones y Transportes expresaba con voz fuerte ante los invitados de honor que se sentían complacidos por las palabras de los funcionarios como Irene Buchanan, gerente de relaciones públicas de Tele cadena Mexicana, Carmen Maza, entre otros: “La Providencia ha dado un paso decisivo en la integración cultural de la nación al incorporar valores, siempre jóvenes y vivificantes a la corriente del pensamiento nacional que habrá de difundirse por la televisión”  Sí, una nueva empresa estaba ya en formación que con el trabajo diario, representaría una fuente importante de generación de empleos y de recursos para el Estado; los ahí presentes en esa noche del sábado 16 de marzo, levantaban la copa para brindar y desear los mejores votos para que se cumplieran a futuro los objetivos y anhelos para hacer crecer y posesionar al Canal 2 en la preferencia de la familia chihuahuense.

Después de este emotivo evento de inauguración, Canal 2 iniciaría el 17 de marzo con interesantes programas que motivarían a chicos y grandes en tener una nueva opción televisiva. Me acuerdo que entre los primeros programas que nos deleitaron ante el desierto que existía en lo que se refería a televisión, se encontraban: caricaturas, eventos deportivos, Cine Taurino, las grandes peleas del Siglo y aquella sensacional serie “En la Línea de Batalla” que mostraba escenas de la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién no recuerda al “Teatro de las Estrellas”?. Otros programas como las famosísimas “Estrellitas del Dos” con Cesar De la Rosa, Cine Novelas con excelentes películas; Aventurama del 2; Café con Risas, shows musicales; Casi a Media Noche, donde se expondrían las obras y los más renombrados actores del mundo del arte; Los Intocables, Tiro Loco Mc Crow, Beto el Recluta, Furia, entre muchos más que a lo largo de los años ofrecería para la gran familia de Chihuahua.  Nunca olvidaremos ese extraordinario canal de televisión y de su excelente programación que nos entretuvo durante muchos años.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “La Güera” y “Mano Lencho”, grandes toreros chihuahuenses, forman parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea los libros de la colección de los Archivos Perdidos, tomos del I al IX, adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros. Además, tres libros sobre “Historia del Colegio Palmore”, adquiéralos sólo en Colegio Palmore. 

Fuentes consultadas:

Sr. César de la Rosa, El Norte de Chihuahua, 1968 y Archivo Personal.