Para un niño de la calle, la soledad y el desamparo, son unas de las cosas más duras de sobrellevar. Sin contar la angustia del destino incierto, ni saber siquiera si ese día va a poder llevarse algo a la boca. Pero si en ese difícil camino, aparece un amigo fiel, todo cambia de color.

Una mascota es el vivo ejemplo del amor puro, ofreciéndote día a día algo maravilloso sin esperar nada a cambio. Cuando tienes una mascota, ellos te enseñan a amar sin condiciones, aprendes el valor de la lealtad, compromiso y de la reciprocidad.

Una mascota es el vivo ejemplo del amor puro, ofreciéndote día a día algo maravilloso sin esperar nada a cambio. Cuando tienes una mascota, ellos te enseñan a amar sin condiciones, aprendes el valor de la lealtad, compromiso y de la reciprocidad.

El niño se llama Rommel Quemenales, con tan sólo 11 años vive en las calles de la ciudad de Quezon, en Filipinas, y su historia ha conmovido por entero en las redes sociales.

El pequeño niño filipino adoptó a su perrito hace tres años, al cual nombró Badgi.

Sus padres se separaron cuando él se encontraba muy pequeño, fue abandonado y sin ninguna ayuda económica. Tiene una hermana mayor que reside en una ciudad cercana, Rommel siempre que puede va a visitarla. Ha recibido tratos injustos en varias ocasiones, ya sea por niños o hasta por la propia policía, llegando a robarle las pocas monedas que logra recolectar.

El principal objetivo de Maria Kabs fue dar a conocer la historia de Rommel y obtener ayuda de alguna manera, ya que el estado en el que vive el pequeño no es el más apropiado.

Viviendo en las calles de Quezon, el niño estaba solo, pero desde que tiene a Badgi ha encontrado un amigo con el cual tiene una gran compañía, siempre que puede le enseña trucos y se divierte cada vez que puede con él.

El mayor sueño de Rommel Quemenales es regresar a la escuela. Solo tuvo la oportunidad de llegar hasta el segundo grado del colegio, deseando cada día obtener más conocimientos. Desea tener la mayor colaboración para así regresar a su ciudad natal, Bulacan, terminar sus estudios y ser actor en algún momento de su vida.

Gracias a los esfuerzos de muchas personas y a lo viral de la historia del niño con Badgi, el pequeño Rommel se encuentra en su ciudad natal, asistiendo a clases y creando un mejor futuro junto a su gran amigo canino.

Badgi está con él sin importarle nada. No le importa si vive en una mansión o en una casa de cartón, lo único importante de esta relación es el amor recíproco que hay entre ellos dos. ¡La historia de Rommel y Badgi es realmente conmovedora!

Tomada de Zoorprendente.