¿Por que Francisco Villa decidió atacar Columbus?

Aparentemente, nadie sabe si fue una venganza inspirada por el enojo y recelo o una conspiración mas compleja y exclusivamente política, pero cada observador que sostiene un criterio personal parece descubrir documentación en apoyo de su teoría.

Cómo razones personales, se puede considerar el apoyo que el Gobierno de los Estados Unidos había venido brindando a Venustiano Carranza, comenzando por el reconocimiento que le brindó a éste como presidente de facto en octubre de 1915; al igual que el apoyo brindado por las autoridades militares de Douglas, Arizona, los primeros días de noviembre del mismo año, durante la batalla de Agua Prieta, cuando dejaron cruzar desde su frontera refuerzos carrancistas; ademas de prestarles la luz eléctrica necesaria para iluminar con reflectores durante las noches el campo de batalla.

Una versión dice que Francisco Villa pagó por adelantado 5,000 dolares a un comerciante de Columbus, llamado Sam Ravel, para adquirir implementos de guerra que no le fueron entregados, causando con esto la invasión del poblado con el fin de recoger el material y castigar al comerciante incumplido. Esta versión concuerda con los testimonios dados por los residentes de Columbus sobre el ataque, ya que mencionan el haber escuchado repetidamente a los villistas gritar y preguntar desesperadamente por Sam Ravel.

Además, tan solo unos días antes del ataque a Columbus se había producido un hecho lamentable en la cárcel de El Paso, Texas, cuando 19 prisioneros mexicanos murieron quemados vivos, accidentalmente, al ser sometidos a un proceso de desparasitación a base de productos químicos como gasolina. De este hecho, aseguran algunas fuentes, se le escuchó hablar a Francisco Villa acusando a los estadounidenses de haber provocado deliberadamente estas muertes.

Para quienes encuentran razones políticas, muchos afirman que Francisco Villa actuó con estimulo y ayuda de agentes alemanes deseosos de provocar una reacción estadounidense que derivara en una guerra abierta con México, con lo cual se reducía marcadamente el papel que desempeñaba Estados Unidos en la primer guerra mundial en Europa. Otros consideran que sin el consentimiento alemán, Francisco Villa se proponía provocar una intervención norteamericana para desacreditar a su rival Venustiano Carranza, y alentar a los mexicanos a unirse entorno a él como su nuevo líder nacional. El argumento se basa en que Francisco Villa tenía sospechas de que Venustiano Carranza había negociado la soberanía del país en busca del reconocimiento. Si se sometía a una invasión estadounidense, demostraría que era un instrumento de Estados Unidos; pero si se oponía, terminaría su relación con el presidente Woodrow Wilson.

Otra linea de pensamiento mas descabellada se inclina por la hipótesis de que el Departamento de Estado de E.U.A. pagó a Francisco Villa para que atacara Columbus, con lo cual el cuerpo militar de esta nación tendría un pretexto para enviar el ejército a México.

Un periodista de Estados Unidos, corresponsal de la Associated Press, dio otra justificación. El periodista, se dice, había concertado en secreto una reunión de Francisco Villa con Woodrow Wilson en Washington, donde ambos discutirían mas directamente el llamado problema mexicano. Según esta tesis, un tanto fantasiosa, Francisco Villa iba en camino a la frontera no para atacar Columbus, sino para encontrase con el contacto que lo escoltaría hasta la capital de E.U.A.; sin embargo, no se lograron los arreglos, y cuando no pudo viajar a Washington, Francisco Villa, enfurecido, resolvió atacar Columbus.

Sin duda, los motivos de Francisco Villa para atacar aquel día Columbus, Nuevo México, eran mezclados, confusos, complejos y contradictorios. Sus frustraciones con Estados Unidos degeneraron en un odio franco hacia los “gringos”. Cuando los desastres, tanto diplomáticos como en el campo de batalla, atormentaban a este hombre orgulloso, arrogante e impredecible, pero a veces sensible y emocional, tenía que culpar a alguien por sus infortunios, y con toda justificación podía atribuirlos a Estados Unidos. En cualquier caso, Francisco Villa desahogó su cólera en los estadounidenses la madrugada del 9 de marzo de 1916.

Fotografía: Oficina postal y tienda de comestibles en Columbus, N.M., saqueadas por bandidos villistas.