En menos de lo que crees tu hijo va a dejar de levantarse en la noche y tu extrañarás dormir con su cuerpecito pegado a ti.

No te preocupes, tu hijo va a dejar el chupón, va a aprender a ir al baño, va a hablar oraciones completas sin errores y tú extrañarás lo tierno que eran sus palabras cuando solo tú lo entendías.

No tengas prisa, tu hijo dejará de llorar cada vez que te separas de él, de hacer berrinche cuando lo dejas en el kínder y tú extrañarás el sentimiento de sentirte tan necesitado por alguien.

Tu hijo empezará amar a otras personas y quizás en tu interior sientas un poco de celos.

No te estreses, tu hijo va destetar o dejará de pedir lechita por las noches y tú extrañarás la calma de tenerlo en tus brazos en silencio en medio de la oscuridad.

Un día podrá prepararse su pan con mantequilla sin tu ayuda, un día verás que la universidad es mucho más cara que los pañales, un día sentirás el corazón romperse cuando prefiera estar con sus amigos que contigo.

Porque el tiempo no volverá.