¿QUIÉN FUE EL “MAL LADRÓN”?

Poco tiempo antes del fusilamiento, Miramón y Mejía, hacían alegorías con la muerte de Jesús y los dos ladrones que estaban a cada lado, especulando los puestos que les tocaría tomar, y de acuerdo a ellos, quién “estaría en el lugar del buen ladrón” (a la derecha), o “del mal ladrón” (a la izquierda). Mejía, que era el más religioso, decía que no le agradaría tener el correspondiente al malo.

Llegado el día de hacer cumplir la sentencia, colocaron a Maximiliano al centro, a Mejía a su derecha y a Miramón a su izquierda (el lugar del “mal ladrón”), pero Maximiliano juzgó conveniente ceder el centro a Miramón, según le dijo, en homenaje a su valentía.

Así que, finalmente, el lugar del mal ladrón lo tuvo Maximiliano…

*Esta anécdota la retomó años después, Juan de Dios Peza, en forma literaria, para su libro “Memorias, reliquias y retratos”, con el título “Los valientes mueren en su puesto”.