Se han dicho muchas cosas sobre la llamada “Hacienda” de Canutillo como por ejemplo que Villa se había convertido en hacendado. Canutillo no fue una Hacienda sino una Colonia Militar en donde vivían casi todos los militares villistas que sacrificaron sus vidas y familias por la revolución, alrededor de 800 personas.

La ex Hacienda de Canutillo, enclavada en el municipio de Ocampo, a escasos tres kilómetros del pueblo de Las Nieves, fue el sitio escogido por Villa para retirarse de las actividades guerreras, después de su rendición ante el presidente Adolfo de la Huerta entregada a Villa por el Gobierno Federal como una de las condiciones a cambio de su rendición.

Después de que se instaló Villa en Canutillo, él y sus hombres se pusieron a trabajar para levantar el lugar, que estaba abandonado y, al cabo de los meses, la ex hacienda se hizo productiva con la siembra de 600 acres de trigo, con la posibilidad de que se pudiera introducir ganado de registro.

Aquí, Villa organizó el trabajo comunal, convirtió la iglesia en troje, compró maquinaria agrícola, sembró trigo, maíz y frijol; fundó un banco de crédito agrícola; instaló talleres de carpintería y zapatería; construyó una escuela para los niños y casas para los trabajadores.

La escuela que Villa había levantado era comparable con las mejores del país, y a ella asistían cerca de 300 niños que acudían a la escuela no sólo de Canutillo, sino también de los ranchos cercanos. Esta fue una de las más de 40 escuelas que Villa fundó cuando fue Gobernador de Chihuahua en 1913.

Tenía cinco maestros y no cuatro como originalmente había pensado Villa y aun cuando a éstos les pagaba su salario el Gobierno, Francisco Villa había dispuesto que se les diera una compensación en efectivo, así como alimentación y alojamiento.

Villa no sólo se preocupó por la educación de los niños de la región. Creó también una escuela nocturna para que los beneficios de la educación llegaran de igual forma a los trabajadores de la hacienda y a su escolta que le acompañaba.

El proyecto productivo de Villa era un modelo de producción comunal, estilo cooperativa, y es una muestra de lo que el caudillo revolucionario quería para México: un país sin hambre, productivo, sin explotadores ni explotados, y con una educación creciente que formara a los niños como hombres de bien, dotados de grandes conocimientos y de una formación integral, humanista, justiciera, revolucionaria.

Las tierras agrícolas, después de varias experiencias para su producción, se trabajaban por el método de aparcería.

Villa proporcionaba las semillas, caballos y maquinaria y herramientas necesarias para el trabajo y los campesinos hacían el trabajo, conservando ellos la tercera parte de la cosecha.

En la tienda de la Hacienda Villa había dispuesto que los productos que se tuvieran que traer de fuera se vendieran estrictamente al costo, mientras que los productos y alimentos que se producían en Canutillo eran gratuitos para los trabajadores.

El proyecto productivo de Francisco Villa, su última morada hasta que lo mataron, se fue al caño luego de su trágico asesinato en Parral, en 1923. Hoy en día, el casco principal de la Hacienda es un prometedor museo con muchas carencias, pero vasto de historia y con la presencia del espíritu guerrero del principal personaje de la Revolución en el Norte de México.

Por PanchoVillaMx