TIEMPOS HEROICOS DE LA REVOLUCIÓN

“Tiempos de mujeres con las piernas abiertas, recibiendo el escupitajo bestial del estupro. Viejos que se retorcían de rabia, amarrados e impotentes, presenciando la violación de su mujer o de sus hijas.

Mujeres embarazadas, con el hinchado vientre sangoloténdoles en la carrera de la huída; porque entraban los verdes o salían los colorados.

Racimos humanos pendientes de los postes de telégrafos, como títeres desgalichados, con la morada lengua de fuera, haciéndola de péndulos macabros, en una viñeta de odio.


Aspavientos de los cobardes, al recibir el tiro mortal del fusilamiento; arrogancia inconsciente de los temerarios que pedían un cigarro, una pieza de música, o una mujer antes de ir al matadero.

Sangre y lodo por todas partes; por todas partes ambiente viscoso de porquería. Por todas partes desolación, luto, muerte, sudor acedo, lágrimas amargas; cárceles con piojos blancos y pelotones de fusilamiento. Orgías colectivas al son de La Cucaracha.

Centenares de miles de viudas, centenares de miles de huérfanos, centenares y miles de combatientes y de civiles sacrificados…..y todo….¿para qué? ¿Ideales? ¿Acaso los hubo alguna vez en esta estéril lucha?

[….] ¿Qué es lo que fuimos? ¿ Los constructores de una Patria nueva o los verdugos asesinos de toda una generación? [se pregunta un excombatiente] Tomen nota los niños, los hombres del mañana: “estamos sacrificando esta generación, para que ustedes vivan en una Patria más grande, más libre, más justa, más humana”. Así decían los jefes: Palabras….palabras…palabras…¡Puramente palabras!

[…] No hay cosa limpia en esta cabrona revolución, compadre […] Puro odio, pura codicia, pura sangre, pura mugre, pura marranada.”

Macario Vázquez Nevárez, veterano villista
Carlos Chavira B., “Macario Vázquez”, pp. 145-146.