UN TAL JOSÉ.


José caminaba por las imprentas de la ciudad de México ofreciendo sus servicios como grabador. Sacaba una plancha y un buril con los que, rápidamente, realizaba un grabado.


José había llegado de León, Guanajuato, después de perder todo su patrimonio debido a una inundación ocurrida en 1888.
En su andar de imprenta en imprenta conoció al editor Antonio Vanegas Arroyo, ocupando un puesto de grabador en su taller junto a Manuel Alfonso Manilla.


Manuel Manilla fue el creador de los grabados de las famosas calaveras; José Guadalupe Posada las hizo populares.
En 1892 pudo abrir su propio taller en la calle de Santa Ines, hoy calle de Moneda, realizaba trabajos artesanales de grabados para diversas publicaciones, en esos días el trabajo de grabador era tan común como el de cualquier comerciante.


José Guadalupe Posada nació en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852, fue el quinto de ocho hijos de una familia con cuatro hermanos llamados José.

En 1875, José contrajo matrimonio con María de Jesús Vela, la pareja tuvo un hijo llamado Sabino en 1896.


El 20 de enero de 1913, José, regresó de una de sus infinitas parrandas a la vecindad ubicada en la Avenida de la Paz número 6 (hoy Jesús Carranza) dónde había vivido con su pequeña familia, María de Jesús había muerto en 1912, Sabino de 17 años acababa de fallecer el día 18.


José quedo completamente solo, su afición por la bebida y las parrandas se agudizaron desde la muerte de su esposa, solía desaparecer desde el 12 de diciembre, día de su santo, pasando por su cumpleaños el 2 de febrero, hasta mediados de mes.


José Guadalupe Posada murió de enteritis aguda ese 20 de enero en su cuarto de vecindad; solo, ebrio y pobre. Sus restos fueron llevados a la fosa común en el panteón de Dolores de la ciudad de México.

Jorge Cabrera Vargas