WEETMAN PEARSON Y PORFIRIO DÍAZ.


Los negocios entre el gobierno porfirista y la compañía propiedad de Pearson comenzaron en 1899, con la construcción del desagüe del valle de México.


Pearson presumió a menudo del hecho de que en las juntas directivas de sus varias empresas en México se encontraban los hombres más poderosos en la política y en las finanzas de México.


Después de firmar el contrato para las obras del desagüe, Pearson dio 80 000 pesos a Genaro Raigosa, 30 000 a Joaquín Casasús, una comisión del 5% a Guillermo Landa y Escandón, hasta máximo 250 000 pesos.

Además entregó 500 000 a este para su distribución como “gastos especiales”. También aprovisionó con regularidad a Limantour con cajas de su whisky escocés favorito, y, en cuánto a su empresa más rentable ( la petrolera El Águila), pagó directamente a doña Carmen, la esposa de don Porfirio, dos centavos por barril en derechos o regalías sobre las ventas de sus yacimientos en San Cristóbal.


John Body, el representante de Pearson, fue recibido por el presidente, muchas veces solo, en estas reuniones se le comunicaron las discusiones privadas del gabinete. Por ejemplo, a Body se le presentó la correspondencia personal del contratista norteamericano Astor Chandler, con la información sobre la propuesta que este había presentado para la construcción del dique seco del puerto de Veracruz en 1902, lo que le permitió reajustar la propuesta de la empresa para obtener el contrato.

“El general Díaz era completamente mi héroe [… fue] uno de los hombres más listos y capaces que jamás conocí […] lo consideró uno de los hombres más grandes de su época”.
Weetman Pearson.

Falcón, R. Buve, R.compilacion. 1998. Don Porfirio presidente…, nunca omnipotente, hallazgos, reflexiones y debates. 1876-1911. México: Universidad Iberoamericana. Cap. Paul Garner. La compañía Pearson y el ferrocarril nacional de Tehuantepec (1896-1907) pp. 105- 121. ISBN 968-859-347-8

Jorge Cabrera Vargas