Ternura o rivalidad, unión o indiferencia, complicidad o celos:

si las relaciones entre hermanas son a menudo pasionales, nunca son simples.

¿Por qué?

Porque han compartido una infancia y sobre todo, un padre.

Clara, 25 años, cuenta:

“Con seguridad mi hermana es la persona que más cerca siento en todo el mundo.

Nos hablamos varias veces al día, nos contamos nuestros problemas y nuestras alegrías.

Tengo otras amigas también muy cercanas, por supuesto, pero no es lo mismo.

Con ella, hay algo más.

Con una mirada nos entendemos y basta una palabra para decírnoslo todo.

” Una hermana es alguien especial con quien creamos un lazo que dura toda la vida y que va aún más allá de ser dos personas que pertenecen a la misma familia.

Las hermanas pueden convertir la casa en un campo de batalla o pueden ser el pilar cotidiano e inquebrantable sobre el que cada una de ellas se apoya.

Siempre van existir diferencias pero pasados los años de peleas por la ropa, los celos, la competencia; llegará un momento en que se hará evidente la importancia de conservar este lazo único e indestructible que supera cualquier otro tipo de relación que hayamos escogido.

Con cada hermana establecemos una conexión emocional, íntima y biológica tan particular que solamente todas aquellas mujeres que tienen hermanas saben muy bien el tesoro con el que cuentan y saben cómo valorarlo.

La historia de Elizabeth, de 45 años, es bien diferente:

“mi hermana Cecilia ocupa un lugar poco ventajoso.

Yo soy la mayor de tres hijas y ella es la del medio.

Cuando nació, mis padres estaban un poco “decepcionados” porque esperaban un varón.

Cecilia siempre pensó que había sido menos querida y que yo había tenido más suerte que ella.

Pero en realidad, si una de las dos tenía razones objetivas para envidiar a la otra, esa era yo; porque Cecilia fue siempre una excelente alumna, es hermosa, alta y con unas piernas interminables.

De hecho, ella hizo todo antes que yo.

Se casó antes que yo y también antes que yo, fue mamá.

Cuando me fui a trabajar a otro país, creí que ella lograría encontrar su lugar dentro de la familia pero en cuanto volví a casa, los conflictos recomenzaron.

Hoy que nuestros padres han muerto, pudimos hablar del pasado.

Es cierto que mi madre y Cecilia siempre tuvieron una relación complicada y también es cierto que mi madre era mucho más tolerante conmigo, porque era la mayor, y no tanto con Cecilia.

Pero en el fondo, sigo sin entender su celos, salvo por algo que recordé mucho tiempo después.

¿Cuánto hace que no hablas con tu hermana?

¡Llámala hoy mismo!

Saludable.guru