El 2 de julio de 1920, Francisco Villa había acudido a una cita en un lugar cerca de Camargo en Durango, días antes, el 29 de junio, habían hecho contacto con Villa unos supuestos enviados del presidente interino Adolfo de la Huerta.

El motivo de la reunión era tratar el asunto de la rendición de Villa, las pláticas se llevarían a cabo con el ingeniero Elias Torres, las intenciones de Elías Torres eran amigables y con la disposición de llegar a buen término, sin embargo, Plutarco Elías Calles había girado órdenes a sus hombres para capturar o asesinar a Villa.

La desconfianza de Villa lo salvo de ser traicionado por los hombres de Plutarco Elias Calles.

El día 12 de julio, Villa decidió partir hacia Coahuila, al mando de sus 850 hombres, tomaron rumbo en una cabalgata sin prescedentes. Con la guía del mismo Villa, los hombres cruzaron el desierto bajo una temperatura infernal sin agua y sin alimentos.


La escaces de agua provocó malestares por la desidrataciòn en algunos hombres, para evitar el desfallecimiento les dieron de beber orina de caballo.

El 25 de julio, llegaron a Sabinas, Coahuila , habían pasado 13 días desde la partida, cubrieron 700 km en línea recta, una hazaña irrepetible.

Desde Sabinas, Villa, realizó una conferencia telegráfica con Adolfo de la Huerta, había llegado el momento de deponer las armas. El general Eugenio Martínez sería el encargado de tratar los términos.


La última cabalgata de Francisco Villa llegó a su fin el 28 de Julio de 1920.

Jorge Cabrera Vargas.