En febrero de 1906 Porfirio Díaz visitó Yucatán, el gobernador Olegario Molina lo recibió con todos los honores, como se merece un jefe de estado.

Durante la estadía de Díaz en Yucatán se inauguraron varias obras públicas y se ofrecieron grandes fiestas y celebraciones, se realizaron dos comidas en el Palacio de Gobierno, cada una con 200 invitados y dos desfiles, el más importante se llamó “paseo histórico”, el cual fue una representación desde la historia maya hasta la época que se vivía en ese momento, al final se exhibió un busto de bronce del presidente.


Olegario Molina fue gobernador de Yucatán desde 1901 hasta 1909, además de ser comerciante henequenero y líder de un cerrado grupo oligarca henequenero, permitía las prácticas esclavistas de las haciendas.


Como en toda dictadura se inauguraron grandes construcciones, monumentos y obras públicas para simular una apariencia de progreso.

Las fortísimas sumas de dinero que se invirtieron en esas obras durante toda la dictadura de Díaz y su gobernadores, sirven para recordar, no la época de paz y progreso que muchos ilusos piensan que fue el porfirismo, sino para recordar que todo se llevó a cabo con el sufrimiento y la sangre de millones de esclavos mexicanos que dejaron su vida en los campos de todo el país.

Jorge Cabrera Vargas