Daniel Cosio Villegas, autoridad en todo lo relativo al “porfiriato” —nombre con el que bautizó todo lo relacionado con el régimen del general Porfirio Díaz—afirmó que para opinar sobre don Porfirio era necesario haber leído muchas obras en pro y en contra del controvertido personaje. Debemos declararlo, no hemos leído muchas; simplemente acudimos a parte de lo ya escrito, pero si hemos tenido la ocasión de recorrer México con cuidado, con cariño, con curiosidad y en todos los rincones de la patria siempre encontramos un canto al progreso de México.


Bajo la férrea mano del Soldado del 2 de Abril; así lo testimonian : El Palacio de Bellas Artes, El Palacio Postal,El Monumento a la Revolución, el Hemiciclo a Juárez, el kiosco Morisco el Palacio de Gobierno de Chihuahua, el magnífico Palacio de Gobierno de Nuevo León, los Muelles de Veracruz, las obras portuarias de Tampico, el bellísimo kiosco de Guadalajara, etc.

Desde 1930 a la fecha se ha recrudecido la campaña difamatoria contra el general Porfirio Díaz , no hay libro de historia o de civismo en que sus autores no se den “vuelo” en ultrajar la memoria del general Díaz,
faltando gravemente a la verdad y la justicia, y eso ha cobrado nivel didáctico: miles de estudiantes están en la absoluta seguridad de que Díaz era un tirano asesino, traidor y ladrón. El general Porfirio Díaz fue un hombre de enormes méritos con desaciertos muy humanos quien luchó a muerte por la independencia del país, y después logró sacarlo a base de honradez y de orden , de la espantosa postración en que se encontraba.

Fue el árbitro de la vida nacional durante 30 años. Ante la revolución maderista, NO ante el triunfo de ésta, porque la toma de ciudad Juárez militarmente no significó gran cosa, el general Díaz resolvió renunciar para evitar el derramamiento de sangre .
Se expatrió voluntariamente para dejar el campo libre a los grupos revolucionarios que apoyaban a Madero.


Creyó que el país pronto se establilizaría y él podría regresar tranquilamente para dedicarse a la agricultura y a labrar la madera.


Su deseo no se cumplió, aquí se mataron por 20 años.

Han transcurrido 106 años de la muerte del HÉROE y sus restos todavía se encuentran en el Cementerio de Montparnasse en espera que un día no muy lejano, nuevos mexicanos amantes de la verdad y la justicia, libres de odios y rencores, pongan en una balanza los pros y los contras y hagan que regrese a su México.

Entonces la Bandera Nacional volverá a ondear orgullosa para recibir al Soldado de la Patria.

Así era Porfirio Díaz.