Tokio, Japón. En la cultura laboral japonesa, llegar temprano al trabajo no solo es una muestra de puntualidad, sino también un acto de cortesía hacia los demás. En muchas empresas, algunos empleados que arriban primero optan por estacionar sus vehículos en los lugares más alejados de la salida, dejando los espacios más cercanos disponibles para quienes llegan después.
Esta práctica no responde a una regla escrita ni a una política empresarial, sino a una forma de respeto silencioso hacia los compañeros. La intención es facilitar que quienes vienen con el tiempo justo puedan estacionarse rápidamente, evitando prisas, estrés o retrasos innecesarios.

El gesto, aunque pequeño, refleja valores profundamente arraigados en la sociedad japonesa, como la consideración por el otro, la empatía y la responsabilidad colectiva. En un entorno donde el bienestar del grupo suele anteponerse al individual, acciones cotidianas como esta revelan cómo la cultura influye incluso en los detalles más simples de la vida laboral.
Por Chihuahua Es Economia