Durante las últimas décadas del siglo XX, el cine se consolidó como uno de los principales entretenimientos para los habitantes de Chihuahua. En aquellos años, la capital llegó a contar con alrededor de 14 salas de proyección en el Centro Histórico y sus alrededores, convirtiendo al séptimo arte en una actividad cotidiana para miles de chihuahuenses.
Entre esos espacios destacó el Cine Dorado, un recinto que con el paso del tiempo se volvió tan recordado como polémico por el tipo de películas que llegó a proyectar.
Un cine que marcó época
El Cine Dorado abrió sus puertas con la intención de formar parte de una cadena nacional de salas cinematográficas y representar un paso hacia la modernización cultural de la ciudad. Ubicado entre las avenidas Niños Héroes y Venustiano Carranza, el recinto ofrecía instalaciones amplias y modernas para la época, además de tecnología de proyección con un formato de pantalla más ancho que el habitual, lo que permitía una experiencia visual más nítida e inmersiva.
De acuerdo con el investigador Óscar A. Viramontes Olivas, durante sus primeros años el cine proyectó películas de gran popularidad internacional, entre ellas “The French Connection”, “Superman” y “El Exorcista”, títulos que atrajeron a numerosas audiencias y consolidaron al Dorado como una de las salas más concurridas de la ciudad.
De cine familiar a sala polémica
Con el paso del tiempo, la programación del Cine Dorado comenzó a cambiar. La cartelera empezó a incluir películas de contenido erótico e incluso producciones pornográficas, lo que generó críticas y controversias entre algunos sectores de la sociedad.
Entre las cintas proyectadas se encontraban producciones europeas protagonizadas por actores como Lando Buzzanca y Edwige Fenech, además de la polémica película “Vicios privados, virtudes públicas” (1976), del director húngaro Miklós Jancsó.
Debido a este tipo de programación, el recinto llegó a ser señalado por algunos como un lugar que “atentaba contra la moral pública”, lo que también le valió el sobrenombre popular de “La Caldera del Diablo”.
Una inauguración con bendición religiosa
Paradójicamente, antes de abrir sus puertas al público, el cine fue bendecido por el entonces arzobispo Luis Mena. En la ceremonia inaugural participaron los directivos Enrique Ramírez y Emilio Valerio, representantes de la empresa operadora.
Según relata Viramontes en su obra Crónicas Urbanas de Chihuahua, el 1 de diciembre de 1967 se realizó la ceremonia oficial con el corte del listón por parte del entonces gobernador Práxedes Giner Durán y el presidente municipal Ramiro Valles Ortega. Posteriormente se ofreció una función privada a la que asistieron más de 500 invitados.
El ocaso de las grandes salas
Con el paso de los años, el Cine Dorado compartió el destino de muchas salas tradicionales de la ciudad. Los avances tecnológicos, la aparición de nuevos formatos de entretenimiento y las crisis económicas impactaron fuertemente a la industria cinematográfica local.
Aunque el Dorado logró mantenerse abierto por más tiempo que otros cines históricos de Chihuahua, su permanencia estuvo marcada por el deterioro gradual de sus instalaciones y por cambios en la calidad y tipo de su programación.
Aun así, el Cine Dorado permanece en la memoria colectiva de muchos chihuahuenses como un espacio emblemático del Centro Histórico, testigo de una época en la que ir al cine era uno de los principales rituales sociales de la ciudad.
Por Chihuahua Es Historia