El 10 de enero de 2020 amaneció como cualquier otro día en el Colegio Cervantes, un plantel privado con más de 80 años de historia en Torreón, Coahuila. Ahí, generaciones de estudiantes habían pasado por sus aulas, corredores y patios sin imaginar que esa mañana sería recordada por siempre como uno de los episodios más oscuros en la historia reciente de la educación en México.
Una mañana que cambió todo
Alrededor de las 08:40 horas, un niño de apenas 11 años, alumno de sexto grado, llegó a la escuela con algo oculto en su mochila. Era un día normal… hasta que pidió permiso para ir al baño.
Minutos después, salió vestido de manera distinta, con una playera blanca con la frase “Natural Selection” y pantalón con tirantes negros —vestimenta que hacía referencia a uno de los perpetradores de la ma4ssacr3e de Columbine— y llevaba dos armmaa4s de fuego cortas que pertenecían a su abuelo.

Lo que ocurrió después fue una tragedia sin precedentes.
Con esas a4rm4azs, el menor comenzó a disppar4ar dentro de las instalaciones del colegio, apuntando primero a una de sus profesoras y luego a compañeros y a otro docente.
El saldo
El tiroteo duró apenas unos minutos, pero el impacto fue desgarrador:
Una maestra perdió la vida a causa de los disspa4ros.
El agresor también murió por una herida autoinfligida, confirmando que se trató de un as3esin4ato-suic/idio.

Seis personas resultaron heridas, incluyendo a cinco alumnos y un profesor de educación física que se encontraba en el lugar.
Las autoridades encontraron nueve casquillos percutidos en el sitio, confirmando el uso de las armm4as del menor.
¿Quién era el agresor?
El responsable era un alumno destacado, sin antecedentes de bullying o problemas académicos aparentes, lo que dejó a profesores y padres completamente atónitos.
Vivía con sus abuelos, y después se supo que las arm4asz eran del abuelo del niño, quien fue detenido por la Fiscalía de Coahuila por homicidio doloso por omisión al haber dejado que arma45s de fuego quedaran al alcance de un menor.
La investigación también reveló que las finanzas del abuelo habían sido objeto de revisión por traslado de dinero y activos inusuales, aunque su vinculación a actividad criminal más allá del caso fue tema de investigación complementaria.

Reacción en México
Este tiroteo fue solo el segundo registrado en una escuela en México (el primero había sido en 2017), y sacudió profundamente al país.
Autoridades federales y estatales condenaron los hechos, mientras que grupos civiles y expertos en seguridad escolar pidieron la revisión de protocolos y medidas preventivas en centros educativos.
Se implementó el Operativo Mochila Segura, que busca revisar pertenencias de estudiantes al entrar a planteles, con el objetivo de prevenir la introducción de objetos peligrosos.
También hubo debate sobre la influencia de contenido violento en medios —como videojuegos o series— aunque expertos rápidamente señalaron que no existe evidencia directa que pueda explicar por sí sola este tipo de actos.
Las secuelas
Las heridas físicas sanan con el tiempo, pero las emocionales pueden durar años.
Los estudiantes que sobrevivieron tuvieron que enfrentar no solo la recuperación de sus lesiones, sino también el trauma psicológico de haber presenciado un acto de violencia extrema en un lugar que debía ser seguro.
Padres, docentes y autoridades reafirmaron la necesidad de atención emocional, programas de apoyo en escuelas y una vigilancia más estricta para evitar que algo así vuelva a ocurrir.
¿Qué queda hoy de este caso?
Años después, el Colegio Cervantes sigue funcionando, pero con estrictas medidas de seguridad.
Este episodio dejó una marca imborrable en la comunidad educativa y en la sociedad mexicana en general, al mostrarnos que la vi0olenc/ia puede irrumpir incluso en espacios donde se supone que los niños deben sentirse seguros.
Este tirot3e00o no solo se recuerda por lo ocurrido en ese salón de clases…
sino por lo que nos obliga a cuestionar:
¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestros niños?
¿Tenemos mecanismos eficaces para detectar señales de alerta?
¿La sociedad está preparada para enfrentar este tipo de tragedias?
Reflexión final
Este caso no es solo una estadística…
es una historia de vidas truncadas.
De confianza rotas.
De lecciones que aún seguimos tratando de entender.
Si este relato te impactó o conoces a alguien que vivió ese día, cuéntalo en los comentarios.
Y tú…
¿qué crees que se puede hacer para evitar tragedias como esta?
Por Chihuahua Es Noticia