El proyectil, fabricado en Massachusetts a finales del 1800, demuestra que el cetáceo sobrevivió más de un siglo tras ser herido y refuerza la teoría de que es el mamífero más longevo del planeta.

Alaska.— En 2007, un grupo de investigadores realizó un hallazgo que sorprendió a la comunidad científica: dentro del omóplato de una ballena boreal (Balaena mysticetus) encontraron incrustado un arpón cuya fabricación data de finales del siglo XIX en Massachusetts.
El descubrimiento reveló que el animal había sobrevivido a un intento de caza ocurrido más de cien años atrás y continuó nadando en las aguas del Ártico durante décadas. La evidencia reforzó una hipótesis que los científicos ya sostenían: las ballenas boreales son los mamíferos más longevos de la Tierra y pueden superar los 200 años de edad.
Más allá de su impresionante esperanza de vida, lo que intriga a los expertos es el mecanismo biológico que lo hace posible. A diferencia de los humanos, donde un mayor número de células puede aumentar el riesgo de cáncer, las ballenas boreales han desarrollado adaptaciones genéticas que les permiten reparar su ADN de manera más eficiente y regular el crecimiento celular defectuoso.
En términos simples, su información genética parece estar optimizada para retrasar el envejecimiento. Los especialistas señalan que su metabolismo lento y las bajas temperaturas del Ártico contribuyen a un proceso de conservación natural, funcionando como una especie de “refrigeración biológica” que favorece su longevidad.
Actualmente, científicos continúan estudiando el genoma de esta especie con la esperanza de comprender mejor los mecanismos que les permiten vivir tanto tiempo. No se descarta que, bajo el hielo del Ártico, sigan nadando ejemplares que ya eran adultos cuando se inventó el teléfono, portando en sus células claves valiosas sobre el envejecimiento y la resistencia al cáncer.
Por Chihuahua Es Noticia