Alejandra, una mujer colombiana que vive en España, enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida tras recibir un diagnóstico de infertilidad. La situación la llevó a experimentar ansiedad y d3presión, por lo que decidió buscar ayuda profesional.
Durante su proceso terapéutico, su psicóloga le sugirió utilizar un “bebé reborn” como herramienta para trabajar sus emociones. Al inicio le parecía algo extraño… pero con el tiempo empezó a formar un vínculo. Lo llevaba a todos lados, lo cuidaba y hasta lo llamó Batmancito. Según cuenta, esto le ayudó a recuperar estabilidad y a sobrellevar su situación.
Sin embargo, decidió ir más allá.
Intentó inscribir a su muñeco en una guardería, pero la solicitud fue rechazada. Aunque eso era previsible, lo que realmente le dolió fue la reacción de las personas: críticas, burlas y señalamientos que la hicieron sentirse incomprendida.
A pesar de todo, ella continúa con su proceso, enfocada en lo que le ha funcionado para salir adelante.
💬 ¿Crees que este tipo de terapia debería respetarse sin juicios, o consideras que hay límites?
