El 30 de enero fue uno de los días más felices para nuestra familia. Después de mucho esfuerzo, por fin logramos comprar nuestro primer carro de agencia, un vehículo KIA K3 que representaba años de duro trabajo y sacrificio en nuestro hogar, aquí en Tepic Nayarit.

Mi esposo trabaja en aseo público del Ayuntamiento de Tepic Nayarit y, yo Instructora modalidad fitness. La labor de mi esposo es recolectar basura todos los días. Son jornadas bajo el sol, con días de deshidratación, insolaciones y un desgaste físico muy fuerte en las articulaciones de sus rodillas por el impacto constante de correr detrás del camión. Muchas veces llegaba agotado, adolorido, pero siempre con la convicción de que algún día tendríamos nuestro primer carro de agencia.
Ese 30 de enero fue la recompensa a tantos días soleados y tanto cansancio acumulado. Incluso citamos a nuestra hija y a nuestro yerno para darles la sorpresa de que el carro ya era nuestro. Lloramos de emoción. Sentimos que por fin lo habíamos logrado.
Pero esa felicidad duró 23 días.
El pasado domingo 22 de febrero fuimos a la iglesia para los servicios sacramentales. En medio de los servicios nos avisaron que debíamos evacuar el edificio. Salimos con preocupación, pero nunca imaginamos lo que iba a pasar.
De regreso a casa, nos detuvimos en el semáforo de Nayarabastos. Había alrededor de ocho carros formados y nosotros estábamos hasta atrás. De pronto, por el carril central vi venir a dos jóvenes con galones de gasolina y Comenzaron a intimidar a los conductores de otros vehículos intentando abrir puertas
Se acercaron a una camioneta intentaron abrir la puerta y escuché que dijeron que era una viejita y se voltearon hacia el carro de nosotros yo rezando y pidiéndole a dios que nos brincaran o pasaran de largo
Cuando llegaron a nosotros, sacaron sus y nos dijeron que nos bajaramos del carro me pidieron las llaves, abrumada por lo que estaba pasando teniendo a dos personas con frente a mi pensé lo peor,al salir del auto me percató que mi hijo aún no bajaba del carro todavía se encontraba sentado en la parte trasera del auto, todos habíamos salido, pero él aún no, cuando vi que estaban abriendo el galón de gasolina y mi hijo adentro ,no puedo describir ese momento lo único que pensé fue en pedirles que me dejaran bajar a mi hijo el tiempo se detuvo por un instante y de repente me dijeron bájelo y a lo lejos otra vez ese gritó dando la orden
“Actúa rápido”
En medio de los gritos y las órdenes . Tomé a mi hijo de la mano y corrimos para refugiarnos. No miré atrás. Después, a través de las redes sociales, me di cuenta de que nuestro carro estaba siendo quemado.
Lo que habíamos comprado con tanto sacrificio, con tanto trabajo honesto, quedó reducido a cenizas en cuestión de minutos.
No era solo un vehículo. Era el símbolo de nuestro esfuerzo, de las madrugadas, del cansancio, del dolor físico que mi esposo y yo hemos soportado por años. Era nuestro logro como familia.
Y tristemente, ese sueño que tanto nos costó, terminó envuelto en llamas y pasamos de la alegría y felicidad a tristeza.
Testimonio de una familia que como mucha gente vio como su auto se convertía en pérdida total en el triste 22 de febrero 2026
Por Chihuahua Es Noticia