Un estudio dirigido por el psicólogo Gordon Gallup, de la University at Albany, State University of New York, analizó a casi 300 estudiantes universitarias y encontró un resultado que ha generado debate en la comunidad científica.
De acuerdo con la investigación, las mujeres que reportaron mantener relaciones íntimas sin el uso de preservativo presentaban, en promedio, menos síntomas de depresión en comparación con aquellas que afirmaron utilizarlo siempre.
Los investigadores plantearon la hipótesis de que ciertos compuestos presentes en el semen —como serotonina, oxitocina y melatonina— podrían tener algún efecto en el estado de ánimo y en los ciclos de sueño. Estas sustancias están asociadas con procesos biológicos relacionados con el bienestar emocional.
Sin embargo, los propios autores del estudio subrayaron que los resultados no demuestran que el semen funcione como un antidepresivo. Diversos especialistas señalan que otros factores podrían explicar la diferencia observada, como el nivel de intimidad, la estabilidad de la relación o aspectos emocionales entre las parejas.
Aun con estas limitaciones, el estudio abrió una conversación en torno a la complejidad de los factores biológicos y psicológicos que influyen en la salud mental y el comportamiento humano.