Regresar el carrito después de hacer las compras toma apenas unos segundos. Chihuahua ES! plantea medir este pequeño hábito cotidiano para descubrir qué hacemos los chihuahuenses cuando nadie nos obliga a devolverlo.
Terminas las compras. Llegas al automóvil. Guardas las bolsas.
Y entonces aparece una decisión aparentemente insignificante: ¿regresas el carrito a su lugar o lo dejas ahí?
En Chihuahua ES! queremos convertir esa escena cotidiana en un pequeño ejercicio de observación sobre comportamiento y convivencia en la ciudad.
Para diseñar la investigación planteamos una muestra de 150 carritos, distribuidos entre estacionamientos de Alsuper, Smart, Walmart, Soriana, Costco y City Club, además de diferentes horarios.
La pregunta es sencilla:
¿Qué hacemos los chihuahuenses con el carrito cuando terminamos de utilizarlo?
Así podría verse una muestra de 150 carritos
Como ejemplo de trabajo —todavía no como resultado real—, imaginemos que una primera observación arrojara lo siguiente:
| Comportamiento | Personas | Porcentaje |
|---|---|---|
| Regresó el carrito al área correspondiente | 96 | 64% |
| Lo dejó junto a su automóvil | 32 | 21% |
| Lo dejó en otro cajón o zona del estacionamiento | 16 | 11% |
| Otro comportamiento | 6 | 4% |
| Total | 150 | 100% |
Eso significaría que aproximadamente 6 de cada 10 compradores devolverían el carrito, mientras que alrededor de una tercera parte lo dejaría fuera del espacio destinado para ello.
Pero insisto: estos porcentajes son una simulación para diseñar la nota, no una medición realizada todavía por Chihuahua ES!
El dato interesante no sería solamente quién lo regresa
También vale la pena observar cuándo y dónde cambia el comportamiento.
Por ejemplo, podemos dividir la muestra entre mañana, tarde y noche; observar supermercados con espacios específicos para devolver carritos dentro del estacionamiento y compararlos con aquellos donde hay que caminar una mayor distancia.
Incluso podríamos medir algo tan simple como cuántos metros debe caminar una persona para devolverlo.
Ahí puede aparecer una historia mucho más interesante.
Porque quizá no todo sea civismo.
También puede influir el diseño del estacionamiento, la distancia, el clima, llevar niños, tener prisa o qué tan visible y accesible sea el área para devolver los carritos.
Un pequeño gesto que nadie nos obliga a hacer
Ahí está precisamente lo curioso del carrito del supermercado.
En la mayoría de los casos no existe una recompensa por devolverlo ni una sanción inmediata por abandonarlo.
Es una decisión voluntaria.
Regresarlo ayuda a mantener libres los cajones de estacionamiento, evita que un carrito termine desplazándose y golpeando otro automóvil y facilita la operación del propio establecimiento.
Individualmente parece irrelevante.
Multiplicado por cientos o miles de compradores, deja de serlo.
¿Qué dice esto de Chihuahua?
Tampoco sería correcto utilizar una muestra de 150 o 200 personas para declarar que “los chihuahuenses somos” de determinada manera.
No sería una encuesta representativa de toda la ciudad.
Sería un ejercicio periodístico de observación, realizado en lugares y horarios específicos, que permitiría ponerle números a una conducta que vemos prácticamente todos los días.
Y precisamente ahí está su encanto.
Una ciudad también puede entenderse observando las pequeñas decisiones que tomamos cuando creemos que nadie está mirando.
Incluso una tan sencilla como caminar unos metros más para regresar un carrito.
Redacción por: Jesús Cota
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