¿Por qué casi no tiembla en Chihuahua? Sí hay sismos, pero esta es la razón

9 Min Read

Mientras estados como Oaxaca, Guerrero o Michoacán viven constantemente pendientes de los movimientos de la tierra, en Chihuahua pueden pasar años sin que la mayoría de la población sienta uno. Pero el estado no es territorio libre de sismos: existen fallas geológicas, registros históricos e incluso terremotos que han superado magnitud 5.

En Ciudad de México, septiembre basta para que muchas personas vuelvan a mirar al techo cuando sienten una vibración.

En Chihuahua la experiencia es muy distinta.

Aquí un temblor suele convertirse en noticia precisamente porque no estamos acostumbrados a sentirlos.

Pero decir que “en Chihuahua no tiembla” tampoco es correcto.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres tiene registrados cientos de movimientos sísmicos en territorio estatal y reconoce zonas capaces de generar sismos locales. La diferencia está principalmente en dónde se encuentra Chihuahua dentro de la enorme maquinaria tectónica de México.

Primero: ¿por qué tiembla tanto en otras partes de México?

Buena parte de los terremotos más fuertes del país se concentra en la costa del Pacífico, especialmente desde Jalisco hasta Chiapas.

Ahí interactúan distintas placas tectónicas y ocurre un proceso conocido como subducción, en el que una placa se introduce debajo de otra.

La acumulación y liberación de energía en esas zonas explica buena parte de la intensa actividad sísmica de estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas. El Cenapred señala que, aunque pueden existir terremotos en otras regiones, la actividad sísmica mexicana se concentra especialmente a lo largo del Pacífico.

Chihuahua está bastante lejos de esa zona.

Y ahí comienza la respuesta.

Chihuahua está dentro de la placa Norteamericana

A diferencia del sur y la costa del Pacífico, gran parte de Chihuahua se encuentra tierra adentro, sobre la placa Norteamericana.

Eso reduce considerablemente la exposición a los grandes procesos de subducción responsables de muchos de los terremotos más potentes del país.

Los sismos que ocurren aquí suelen estar asociados a fallas dentro de la propia corteza continental, no al choque directo de grandes placas frente a la costa.

El Cenapred identifica en Chihuahua zonas con eventos intraplaca o corticales, generalmente superficiales, de menor magnitud y menor frecuencia que los registrados en las regiones sísmicas más activas de México.

En términos sencillos:

Chihuahua no está sentado encima de una de las zonas tectónicas más inquietas del país.

Pero eso no significa que el suelo esté completamente quieto.

De hecho, Chihuahua ha registrado cientos de sismos

Entre 1974 y 2021, el Servicio Sismológico Nacional registró 409 sismos dentro del estado de Chihuahua, con magnitudes que fueron aproximadamente de 2.8 hasta 5.4.

Muchos fueron demasiado pequeños para que la población los percibiera.

Y esa es otra razón por la que existe la sensación de que aquí nunca tiembla.

Un sismógrafo puede detectar movimientos que una persona sentada en su casa jamás notaría.

Incluso Chihuahua ha tenido un terremoto de magnitud 6.5

Hay un episodio histórico que rompe completamente la idea de que Chihuahua es “asísmico”.

El 31 de octubre de 1928 ocurrió cerca de Hidalgo del Parral un terremoto estimado en magnitud 6.5, uno de los mayores movimientos sísmicos documentados en la historia del estado.

La región también puede recibir efectos de terremotos originados fuera de Chihuahua.

Entre los eventos históricos relevantes para el norte del estado aparecen, por ejemplo, el terremoto de Bavispe, Sonora, de 1887, de magnitud 7.6, y el de Valentine, Texas, de 1931, de magnitud 6.4.

Así que el norte mexicano tampoco es geológicamente inmóvil.

En 2013 hubo un enjambre de más de 60 sismos

Otro episodio especialmente interesante ocurrió hace poco más de una década.

En una secuencia estudiada por autoridades federales se contabilizaron 61 sismos durante aproximadamente 14 meses en Chihuahua, con magnitudes entre 3.1 y 5.4.

El episodio es conocido como el enjambre sísmico de Chihuahua de 2013.

La Coordinación Estatal de Protección Civil ha señalado además que en septiembre de ese año ocurrió un movimiento de magnitud 5.4 en la zona de Santa Gertrudis.

Un enjambre sísmico es una sucesión de movimientos concentrados en una misma región durante determinado periodo y no necesariamente tiene un único gran terremoto seguido de réplicas.

¿Y en Chihuahua capital puede temblar?

Sí.

Aunque el riesgo es considerablemente menor que en las regiones más sísmicas del país, la ciudad de Chihuahua tampoco es completamente asísmica.

Documentos municipales recientes ubican a la capital en el límite entre regiones de sismicidad baja y media y reconocen la existencia de varios sistemas de fallas geológicas alrededor de la ciudad.

Entre ellas se encuentran estructuras relacionadas con las zonas de Sacramento, La Boquilla, El Rejón, Presa Chihuahua, Nombre de Dios y El Madroño.

Incluso existen registros relativamente recientes.

En junio de 2017 se reportó un movimiento de magnitud 4.1 en Ojo Laguna y en julio de ese mismo año otro de 3.7 en el ejido Sacramento, de acuerdo con información recopilada por Protección Civil Municipal.

Así que aquello de “en Chihuahua capital jamás tiembla” tampoco pasa la prueba de los datos.

Entonces, ¿Chihuahua tiene riesgo sísmico bajo?

En términos generales, sí, aunque no todo el estado tiene exactamente el mismo nivel de peligro.

La regionalización sísmica utilizada por el Cenapred con información de la Comisión Federal de Electricidad coloca diferentes regiones de Chihuahua dentro de las zonas A, B y C, que van desde peligro muy bajo hasta zonas con mayor exposición.

Algunos municipios y regiones serranas han registrado más actividad que otros.

Protección Civil Estatal ha identificado históricamente zonas con actividad alrededor de Santa Gertrudis, Santa Matilde, Guazapares y sectores de Madera, entre otros puntos.

En otras palabras, hablar del gigantesco territorio de Chihuahua como si todo tuviera exactamente el mismo comportamiento geológico también sería simplificar demasiado.

¿Por qué entonces casi nunca sentimos nada?

Se juntan varias cosas.

Chihuahua está lejos de la principal zona de subducción mexicana; sus movimientos suelen originarse en fallas continentales locales; la actividad es menos frecuente y muchos de los sismos registrados son pequeños.

Por eso pueden ocurrir sin que nadie en Chihuahua capital diga:

“¿Sentiste eso?”

Un sensor sísmico, en cambio, sí lo registra.

¿Podría ocurrir algún día un terremoto fuerte?

No existe manera científica de asegurar que una región nunca tendrá uno.

Tampoco existe actualmente tecnología capaz de predecir cuándo, dónde y de qué magnitud será un terremoto. El Servicio Sismológico Nacional y el Cenapred insisten en que los sismos no pueden pronosticarse de esa forma.

Lo que sí puede estudiarse es el peligro sísmico histórico, las fallas existentes y las características del suelo para diseñar reglamentos de construcción y planes de emergencia.

De hecho, Chihuahua capital actualiza actualmente su Atlas de Peligros y Riesgos 2026-2027, elaborado con participación de la Facultad de Ingeniería de la UACH y bajo lineamientos nacionales del Cenapred.

Así que no: Chihuahua no es inmune a los sismos

Simplemente vivimos en una parte del país mucho más tranquila desde el punto de vista sísmico.

Mientras la costa del Pacífico se encuentra directamente expuesta a grandes procesos tectónicos, Chihuahua experimenta principalmente movimientos asociados con fallas internas de la corteza, generalmente menos frecuentes.

Eso explica por qué un temblor aquí puede convertirse inmediatamente en conversación.

Porque sí tiembla en Chihuahua.

Solo que la tierra habla bastante menos fuerte que en otras partes de México.

Redacción por: Jesús Cota

Únete al canal oficial de WhatsApp de Chihuahua ES! y recibe nuestras notas, guías y contenidos directamente en tu celular:

https://whatsapp.com/channel/0029VbCP6QOIiRoveNT4n121

Comparte este artículo