Una red para que las niñas puedan

7 Min Read

Por Dra. Nicté Ortiz Villanueva

Hay sueños que nacen de manera individual, pero necesitan de muchas personas para hacerse realidad. En Chihuahua, una iniciativa está demostrando que acercar a las niñas a la ciencia y la tecnología no consiste únicamente en decirles “sí puedes”, sino en construir alrededor de ellas una red que les permita intentarlo.

Una RED no se construye solamente reuniendo instituciones, colocando logotipos o sumando nombres a una lista.

Se construye cuando alguien decide acompañar.

Cuando comparte lo que sabe.

Cuando abre una puerta.

Y, sobre todo, cuando cree en las posibilidades de alguien más.

En el marco de Tech Week Chihuahua 2026, las instalaciones del Museo Sebastián Casa Siglo XIX fueron escenario de la II Reunión Anual de la RED de TA TEWE OMERO STEAM, Las Niñas Sí Pueden, realizada este año en alianza con FEM TECH, ecosistema nacional de innovación en salud de la mujer.

Y quizá no pudo existir una mejor manera de comenzar que hablando del cuerpo, de la vida y de la transformación.

Gracias al apoyo del Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, la artista chihuahuense Gaby Beltrán recibió a las y los asistentes con un recorrido por su exposición fotográfica Ovaricolor, una propuesta profundamente humana que explora la transformación física y emocional derivada del cáncer de ovario.

Después, un grupo de doulas de Chihuahua nos invitó a reconocernos desde el cuerpo.

Al ritmo del tambor se realizó una ceremonia de respeto a la madre y cada participante dibujó una parte del cuerpo femenino hasta construir, entre todas y todos, una representación colectiva.

La imagen terminó convirtiéndose en una metáfora perfecta de lo que significa una red:

cada persona aportó una parte y solamente al unirlas apareció el todo.

Eso es también Las Niñas Sí Pueden.

No basta con decirles que pueden

Acercar a más niñas y jóvenes a la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas no consiste únicamente en repetirles que pueden hacerlo.

Hay que construir las condiciones para que puedan intentarlo, equivocarse, aprender, volver a empezar y descubrir de qué son capaces.

El maestro Jesús García, subsecretario de Innovación y Competitividad de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico, habló precisamente de la importancia de construir un ecosistema capaz de reunir a la academia, el sector productivo, los organismos de la sociedad civil y el gobierno alrededor de un propósito compartido.

Porque cuando hablamos de vocaciones STEAM, también estamos hablando del futuro.

Del talento que necesitarán nuestras empresas.

De las personas que desarrollarán nuevas tecnologías.

De quienes encontrarán soluciones para problemas que todavía no sabemos resolver.

Y de las mujeres que deberán estar presentes en esos espacios, no como espectadoras, sino tomando decisiones.

Para imaginar un futuro también hacen falta referentes

Desde FEM TECH, Mayra Hurtado puso sobre la mesa otro elemento fundamental:

mantener a las niñas en la escuela.

Mayra sabe bien lo que significa transformar una idea en innovación.

Es mentora de Las Niñas Sí Pueden y creadora de Hormony, una tecnología aplicada a la salud de la mujer que le ha permitido obtener la oportunidad de representar a México en Silicon Valley en la final de Startup World Cup.

Su historia ofrece algo indispensable para las jóvenes:

un referente cercano.

Una mujer que crea.

Que emprende.

Que desarrolla tecnología.

Que compite.

Y que llega a escenarios internacionales.

Porque resulta mucho más sencillo imaginar un futuro cuando podemos mirar a alguien que ya comenzó a recorrer ese camino.

Una firma debe convertirse en oportunidades

Durante la reunión, personas e instituciones asistentes firmaron una alianza para continuar apoyando a más niñas y jóvenes a cumplir sus sueños.

La firma representa un compromiso.

Pero su verdadero valor aparecerá cuando se transforme en:

mentorías, espacios, conocimiento compartido, oportunidades y acompañamiento.

Después llegaron la oscuridad y la sorpresa.

Las luces del Museo Sebastián se apagaron.

Y comenzaron a encenderse los experimentos científicos.

De pronto, la química, la física y las matemáticas dejaron de parecer conceptos distantes para convertirse en luz, movimiento, preguntas, risas y asombro.

Eso también es STEAM.

Es descubrir que la ciencia puede tocarse, observarse y disfrutarse.

Que las artes pueden conversar con la tecnología.

Que una fotografía puede hablarnos de salud.

Que un tambor puede ayudarnos a reconocer nuestro cuerpo.

Y que un experimento puede despertar una pregunta capaz de convertirse, algún día, en una vocación.

Un dato que explica por qué importa

Ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas convivieron esa tarde con las personas que integran una red que sigue creciendo mediante alianzas, mentorías y compromisos.

Pero existe un dato que ayuda a dimensionar todo este esfuerzo:

hasta ahora, el 100% de las participantes de Las Niñas Sí Pueden permanece dentro del sistema escolar.

Además, algunas jóvenes de la primera generación ya cursan educación superior y varias de ellas estudian una ingeniería.

Pero detrás de ese porcentaje no hay estadísticas.

Hay personas.

Hay una joven que decidió continuar estudiando.

Una familia que la respaldó.

Una mentora que le dijo “sí puedes”.

Una universidad que abrió sus laboratorios.

Una empresa que compartió sus espacios.

Una institución que decidió apoyar.

Una persona que creyó en ella.

Por eso necesitamos RED.

Porque ningún sueño debería depender únicamente de la fuerza de quien lo sueña.

La II Reunión Anual de la RED Las Niñas Sí Pueden terminó.

Pero las alianzas apenas comienzan a escribirse.

El reto ahora será mantenerlas vivas, hacer crecer el ecosistema y lograr que cada vez más niñas encuentren cerca de ellas a alguien dispuesto a abrir una puerta, compartir el camino y acompañarlas a descubrir todo lo que pueden llegar a ser.

Porque cuando una niña dice:

“Yo puedo”.

Detrás debería existir siempre una RED capaz de responderle:

Sí. Y aquí estamos para acompañarte.

Dra. Nicté Ortiz Villanueva

Comparte este artículo