¿Qué fue lo primero que se imprimió en Chihuahua? No fue la Constitución y ocurrió hace dos siglos

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La primera imprenta de Chihuahua comenzó a trabajar en 1825 con una maquinaria tan limitada que su impresor tuvo que fabricar tipos de madera. Su primer trabajo conocido no fue un periódico ni la Constitución estatal: fue un documento sobre colonización. Dos meses después imprimiría uno de los textos más importantes de la historia política de Chihuahua.

Hoy imprimir una hoja puede tomar segundos.

En 1825, lograr hacerlo en Chihuahua implicó traer una imprenta desde Durango, instalarla prácticamente desde cero y hasta fabricar algunas de las piezas que hacían falta para poder comenzar.

Y detrás de esa máquina está una historia bastante más curiosa de lo que parece.

Porque antes de periódicos, libros o publicidad, lo primero que comenzó a salir de la imprenta chihuahuense fueron documentos que ayudaban a organizar un estado que apenas estaba construyendo sus instituciones.

¿Cuándo llegó la primera imprenta a Chihuahua?

El historiador Francisco R. Almada documentó que el Gobierno de Chihuahua autorizó la instalación de una imprenta poco después de organizarse las primeras autoridades estatales.

El 23 de marzo de 1825, el Gobierno celebró un contrato con Rafael Núñez, impresor que entonces residía en Durango.

El acuerdo establecía que Núñez instalaría un taller tipográfico en Chihuahua y recibiría preferencia para realizar las impresiones oficiales que necesitara el Gobierno.

Para septiembre de ese mismo año consiguió montar la imprenta.

Y el 2 de octubre de 1825 comenzaron a salir los primeros trabajos realizados localmente.

¿Qué fue lo primero que imprimieron?

Aquí está el dato bueno.

De acuerdo con el registro histórico de Almada, el primer trabajo conocido realizado en aquella imprenta fue:

el dictamen de la Comisión de Colonización del Congreso.

Después vinieron una circular de la Secretaría de Gobierno que acompañaba ese documento, invitaciones para celebraciones públicas, un pliego relacionado con cambios en la Hacienda Pública y decretos estatales.

Entre aquellos primeros trabajos también apareció un decreto relacionado con una epidemia de sarampión.

Así que la primera imprenta chihuahuense comenzó haciendo algo bastante parecido a lo que durante décadas continuarían haciendo los talleres oficiales:

imprimir las reglas, decisiones y documentos con los que funcionaba el estado.

¿Y la primera Constitución de Chihuahua?

Llegó muy poco después.

El 7 de diciembre de 1825 se imprimió la primera Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Chihuahua. El Gobierno estatal identifica ese documento como uno de los primeros grandes trabajos realizados por aquella imprenta.

Habían pasado apenas alrededor de dos meses desde las primeras impresiones realizadas en octubre.

Es decir, aquella máquina recién instalada terminó produciendo uno de los documentos fundamentales para organizar políticamente al nuevo estado de Chihuahua.

La imprenta era tan modesta que tuvieron que fabricar letras

Hay otro detalle que parece pequeño, pero ayuda a imaginar cómo era aquella operación.

Almada señala que Rafael Núñez llegó con una dotación limitada de tipos para imprimir y tuvo que fabricar tipos de madera para completar lo necesario y poner a funcionar el taller.

Nada de computadora.

Nada de “Ctrl + P”.

Ni siquiera estaban completas todas las letras necesarias.

Había que construir parte de la herramienta antes de imprimir.

¿Dónde estaba aquella primera imprenta?

El taller fue instalado inicialmente en un local dependiente de la Alhóndiga de Chihuahua.

Los registros históricos sitúan esa instalación en la zona que actualmente corresponde al entorno de las calles Independencia y Victoria, en el Centro Histórico.

Para 1826 la imprenta ya había sido trasladada a una casa rentada propiedad de Pedro Noriega.

¿Era privada o del Gobierno?

Al principio, técnicamente era una operación contratada.

Rafael Núñez se comprometió a instalar el taller mientras el Gobierno le garantizaba los trabajos oficiales.

Pero la relación cambió pronto.

En marzo de 1826, la imprenta pasó oficialmente a manos del Gobierno del Estado. Los actuales Talleres Gráficos de Chihuahua consideran aquella operación el origen histórico de la institución que continúa realizando impresiones oficiales.

¿Y cuándo apareció el primer periódico?

La imprenta primero sirvió para leyes, decretos, circulares y hojas relacionadas con asuntos públicos.

Después comenzó a aparecer algo que hoy reconoceríamos mucho más fácilmente como periodismo.

Las investigaciones sobre la historia de la prensa chihuahuense documentan la circulación temprana de hojas y publicaciones políticas, y posteriormente periódicos como El Centinela.

Fuentes históricas sitúan además hacia finales de la década de 1820 la consolidación de esas primeras publicaciones periódicas locales.

Así comenzó una historia que eventualmente llevaría a periódicos, revistas, libros y todo un sector gráfico en Chihuahua.

De una máquina incompleta a imprimir la historia del estado

La llegada de aquella imprenta puede parecer hoy una innovación modesta.

Pero pensemos qué significaba Chihuahua en 1825.

El estado apenas comenzaba a organizar su gobierno.

Antes de contar con una imprenta propia, documentos oficiales debían producirse fuera de Chihuahua.

Tener una máquina aquí significaba poder reproducir leyes, comunicar decretos y distribuir información sin depender de otro estado para hacerlo.

Dos meses después de arrancar operaciones, ya estaba imprimiendo la Constitución estatal.

En corto: la primera imprenta de Chihuahua

Contrato para instalarla: 23 de marzo de 1825.

Impresor: Rafael Núñez.

Comenzó a producir: 2 de octubre de 1825.

Primer impreso conocido: dictamen de la Comisión de Colonización del Congreso.

Primera Constitución estatal: 7 de diciembre de 1825.

Pasó al Gobierno: marzo de 1826.

Y quizá ese sea el dato más curioso de todos.

La historia de la impresión en Chihuahua no comenzó con un periódico.

Ni siquiera comenzó con la Constitución.

Comenzó con unas cuantas hojas oficiales saliendo de una máquina incompleta, operada por un impresor que tuvo que fabricar algunas de sus propias letras.

Y de ahí saldría, apenas semanas después, uno de los documentos que ayudó a definir qué era Chihuahua como estado.

Redacción por: Jesús Cota

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