El crucero Costa del Sol navegaba placidamente por las aguas azules del Mediterráneo el 15 de julio de 2004, cuando la pequeña Isabela Morales, de 8 años, desapareció sin dejar rastro de su camarote familiar durante la segunda noche del viaje que llevaría a la familia desde Barcelona hasta las islas griegas, convirtiendo las vacaciones soñadas en la pesadilla más terrible que podían imaginar.
Cuando Carmen Morales despertó a las 7 de la mañana para encontrar la cama de Isabela vacía en el Easy News. Camarote 7B156 del crucero con dos 800 pasajeros iniciando una búsqueda desesperada que reveló que José Martínez, empleado de limpieza de 34 años con antecedentes ocultos, había usado tarjeta de acceso duplicada para entrar al camarote durante la madrugada, cedar a Isabela con cloroformo robado del botiquín médico y llevarla a través de pasillos de servicio hasta bodega de almacenamiento, donde la mantuvo escondida antes de confesar a la Guardia Civil que la niña había muerto por reacción al sedante y que había arrojado su cuerpo por la borda, resultando en su condena a 25 años de prisión por secuestro y homicidio.
Mientras la familia Morales regresaba a Barcelona devastada para comenzar años de dolor inimaginable, hasta que Carlos, el hermano mayor que ahora estudiaba ingeniería informática, desarrolló un programa sofisticado de reconocimiento facial que escaneaba automáticamente redes sociales, buscando coincidencias con proyecciones de envejecimiento de Isabela.
10 años después, exactamente el 15 de julio de 2014, en el décimo aniversario de la desaparición, el programa de Carlos detectó una coincidencia facial del 94% en un perfil de Facebook creado dos semanas antes por Sofia Morrowe, de 18 años viviendo en Marsella, Francia. una joven prácticamente idéntica a las proyecciones de Isabela, que había aparecido en línea sin historial previo, llevando un collar de delfín idéntico al que Isabela perdió en el crucero y que había etiquetado Barcelona como ciudad donde solía vivir, llevando a Carlos a enviar un mensaje directo que recibió la respuesta más impactante de su vida.
Carlos, he estado esperando que me encuentres durante 10 años, revelando que José Martínez había mentido sobre matarla para proteger a una red de tráfico humano que la había mantenido cautiva en Grecia durante 6 años antes de que escapara y fuera adoptada por una familia francesa.
Descubrimiento que desafíó todo lo que creían sobre su muerte y llevó a una reunión emocional en Marsella, donde Isabela finalmente regresó a su familia después de una década perdida.
Por Chihuahua Es Cultura