La Cueva de los Cristales de Naica, uno de los mayores hallazgos científicos del mundo, cumple casi 26 años de su descubrimiento
Hace casi 26 años, en el sur del estado de Chihuahua, fue descubierto uno de los hallazgos más extraordinarios de la ciencia moderna: la Cueva de los Cristales de Naica, cuyas formaciones de selenita son consideradas las más grandes del mundo.

El descubrimiento ocurrió en abril del año 2000, cuando los hermanos mineros Eloy y Javier Delgado realizaban una perforación a aproximadamente 300 metros de profundidad dentro de la mina de Naica, ubicada en el municipio de Saucillo. De manera inesperada, los trabajadores encontraron una cámara natural que resguardaba gigantescos cristales de yeso, un fenómeno geológico sin precedentes.
Un milagro geológico único
La formación de la cueva se explica por un sistema hidrotermal alimentado por un cuerpo magmático profundo. Hace alrededor de 26 millones de años, el calor geotérmico elevó la temperatura de las aguas subterráneas, generando las condiciones ideales para que la anhidrita se disolviera y, con el paso del tiempo, se transformara en cristales de yeso o selenita.

Los estudios científicos estiman que estos cristales crecieron durante cientos de miles de años, bajo condiciones extremadamente estables: temperaturas cercanas a los 58 grados Celsius y una humedad cercana al 100 por ciento.
Belleza tan impresionante como peligrosa
Los cristales de la cueva alcanzan dimensiones colosales. Algunos miden hasta 12 metros de longitud y pesan más de 50 toneladas, lo que los convierte en los más grandes registrados por la espeleología mundial.
No obstante, el entorno es sumamente hostil. Las altas temperaturas y la humedad extrema hacen que una persona solo pueda permanecer entre 6 y 10 minutos sin protección, por lo que el acceso siempre estuvo limitado a equipos científicos especializados, equipados con trajes refrigerados.

Un laboratorio natural hoy inaccesible
En 2015, la mina de Naica fue cerrada y posteriormente inundada, lo que dejó la cueva completamente sumergida. Actualmente, el sitio permanece cerrado al público y su acceso es prácticamente imposible.
Durante la década de los años 2000, la cueva fue objeto de numerosos estudios científicos. Investigadores del Proyecto Naica y de la NASA lograron identificar microorganismos inactivos atrapados dentro de los cristales, con una antigüedad estimada de hasta 50 mil años, lo que abrió nuevas líneas de investigación sobre vida extremófila y posibles analogías con ambientes extraterrestres.
Aunque hoy permanece fuera del alcance humano, la Cueva de los Cristales de Naica continúa siendo un símbolo de la riqueza geológica de México y un referente mundial para la ciencia, recordando que bajo la tierra aún existen maravillas capaces de desafiar el conocimiento humano.
Por Chihuahua Es Turismo