No hace falta ser economista para sentirlo. Basta llegar al final de la quincena y preguntarse por qué el dinero parece alcanzar para menos. Los datos empiezan a mostrar que no es solo una sensación.
Por Jorge Cruz Camberos
Vaya un sábado al súper en Chihuahua.
El carrito se sigue llenando, pero ahora pensamos un poco más qué llevar. Comparamos precios, dejamos alguna cosa para después y buscamos cómo hacer rendir la quincena.
Algo está cambiando en el bolsillo de las familias.
Walmart de México, uno de los grandes termómetros del consumo nacional, lleva varios años creciendo a un ritmo cada vez menor: sus ingresos aumentaron 11.3% en 2022 y para 2025 el crecimiento había bajado a 5.5%.
La ANTAD también encendió una señal: en junio, las ventas de tiendas comparables cayeron 1.6%.
¿Y eso qué tiene que ver con Chihuahua?
Mucho.
Porque cuando una familia empieza a cuidar el gasto, el efecto se va pasando de negocio en negocio.
Primero se aplaza cambiar el carro. Después se sale menos a cenar. Se compra menos ropa, se recortan actividades o se piensa dos veces antes de hacer una compra importante.
Lo termina sintiendo el restaurante, la tienda, el gimnasio, el emprendedor y la empresa que les vende a todos ellos.
Y Chihuahua tiene una razón adicional para estar atento.
Somos una potencia exportadora, pero el empleo formal está atravesando un momento complicado. Tan solo en junio se perdieron 2,551 empleos en el estado, mientras Ciudad Juárez continúa enfrentando el ajuste de la industria manufacturera.
La automatización, los mayores costos y la incertidumbre comercial están transformando nuestra economía.
Eso no necesariamente significa que venga una crisis. Pero sí existe una señal que vale la pena observar con atención: el consumo de las familias.
Podemos celebrar exportaciones récord y seguir buscando nuevas inversiones. Debemos hacerlo.
Pero el desarrollo se siente realmente cuando esa riqueza llega a las casas en forma de empleos, mejores salarios y oportunidades.
Porque existe un indicador económico que probablemente entendemos mejor que cualquier gráfica:
cuando termina la quincena, ¿a las familias de Chihuahua les está alcanzando mejor o peor?
Esa quizá sea la pregunta que más deberíamos estar escuchando.
Jorge Cruz Camberos
Artículo de opinión
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