Cinco chihuahuenses que pasaron por Dorados Inter consiguieron llegar hasta Primera División. Detrás de ellos hay más de 18 años de trabajo, una historia que comenzó con el profesor Alberto Mariscal y encontró continuidad con Carlos “Tosta” Zempoalt. Porque una cantera no se construye ganando torneos infantiles: se construye formando personas y desarrollando talento.
Por Jorge Cruz Camberos
Alguna vez fueron simplemente cinco niños de Chihuahua persiguiendo una pelota.
Entrenaron. Perdieron partidos. Ganaron otros. Sus familias hicieron cientos de viajes a una cancha y seguramente hubo momentos en los que el sueño de ser futbolista profesional parecía demasiado lejos.
Años después, los cinco terminaron pisando una cancha de Primera División.
Omar Domínguez, Antonio Carmona, Jan Carmona, Juan Luis Ocón y Diego Cruz.
Cinco historias distintas que tienen algo en común: en algún momento de su formación pasaron por Dorados Inter.
Pero quizá lo verdaderamente importante de esta historia no sean esos cinco debuts.
Es todo lo que tuvo que ocurrir antes.
Formar a un futbolista toma años
Hace más de 18 años, el profesor Alberto Mariscal fue una pieza fundamental en el nacimiento de un proyecto que apostó por algo mucho menos espectacular que levantar una copa:
formar jugadores.
Descubrir a un niño talentoso puede tomar unos minutos. Formarlo puede tomar diez años.
Después llegó la continuidad del profesor Carlos “Tosta” Zempoalt, manteniendo una filosofía que entiende algo que a veces olvidamos en el futbol infantil: el objetivo no debería ser únicamente ganar el próximo sábado.
Claro que hay que competir.
Hay que enseñar técnica, disciplina, lectura del juego y mentalidad ganadora. Pero también hay que enseñar a perder, a sentarse en la banca, a escuchar, a levantarse después de un mal partido y a trabajar por alguien más además de uno mismo.
Y, sobre todo, entender que ningún resultado deportivo debería estar por encima de formar una buena persona.
Eso no aparece en una tabla de posiciones.
Pero con el tiempo aparecen otros resultados.
Cinco caminos que terminaron en Primera División
Jan Carlo Carmona se formó desde pequeño en Dorados Inter hasta que, alrededor de los 15 años, fue observado durante un torneo y recibió la oportunidad de incorporarse a las fuerzas básicas de FC Juárez. Años después llegó su debut en Liga MX.
Su hermano, Luis Antonio Carmona, siguió otro camino dentro del futbol fronterizo hasta alcanzar también el máximo circuito.
Juan Luis Ocón encontró una oportunidad con Necaxa y llegó al primer equipo después de desarrollarse dentro de las categorías inferiores de los Rayos.
Diego Andrés Cruz pertenece a una generación anterior. Salió de Chihuahua buscando oportunidades, pasó por Puebla y posteriormente alcanzó la Liga MX con Atlas. En entrevistas de aquella etapa reconoció la importancia que tuvieron sus años de formación en Dorados Inter.
Y está también Omar Domínguez, otro futbolista surgido de ese proceso que consiguió llegar hasta el futbol de Primera División con Necaxa.
Son cinco nombres.
Pero detrás de cada uno existen miles de horas que jamás aparecerán en las estadísticas.
Los que no llegaron a Primera también cuentan
Aquí está quizá la parte más importante.
De acuerdo con información proporcionada por el propio Dorados Inter, alrededor de 20 a 25 jóvenes formados dentro de su estructura han encontrado oportunidades en organizaciones profesionales, pasando por estructuras de clubes como Tigres, Santos, Puebla, Bravos, Morelia, Pumas, Pachuca y Mazatlán.
Es un dato del propio club y debe entenderse como tal.
Pero también sirve para recordar algo: una cantera no puede medirse únicamente contando cuántos futbolistas llegaron a Primera División.
También están quienes alcanzaron fuerzas básicas.
Quienes consiguieron una beca.
Quienes encontraron oportunidades académicas gracias al deporte.
Quienes descubrieron que su futuro estaba en otro lugar.
Y quienes nunca fueron profesionales, pero durante años aprendieron disciplina, responsabilidad, competencia y trabajo en equipo.
Ellos también son producto de una escuela formativa.
Chihuahua sí puede producir talento
Y aquí esta historia deja de tratar solamente de futbol.
Chihuahua tiene talento.
Lo que muchas veces nos faltan son sistemas capaces de desarrollarlo.
Sucede en el deporte, pero también en las empresas, las universidades, la cultura, la ciencia y la tecnología.
Encontrar talento no es lo complicado.
Lo difícil es construir alrededor de él entrenadores, metodología, competencia, infraestructura, conexiones y oportunidades.
Y algo todavía más escaso:
paciencia.
Alberto Mariscal ayudó a sembrar una idea.
Carlos “Tosta” Zempoalt le dio continuidad.
Después llegaron entrenadores, familias, generaciones completas de futbolistas y miles de horas de trabajo que prácticamente nadie vio.
Hasta que comenzaron a llegar los debuts.
Por eso creo que el mayor logro de Dorados Inter no son cinco jugadores en Primera División.
Es haber pasado más de 18 años creyendo que un niño de Chihuahua puede competir contra cualquiera, siempre que encuentre quién lo forme y quién tenga la paciencia suficiente para acompañarlo.
Los debuts ocurren en 90 minutos.
Las historias que los hacen posibles tardan años en construirse.
Y quizá la siguiente ya esté comenzando ahora mismo, en alguna cancha de Chihuahua, con un niño persiguiendo una pelota sin imaginar hasta dónde puede llegar.
¿Qué otra escuela, entrenador o proyecto está formando talento chihuahuense que deberíamos conocer?
Por Jorge Cruz Camberos


