La integrante de Las Alucines lanzó una línea de café inspirada en su gatita Dolly. Más allá del producto, el proyecto refleja una tendencia cada vez más común entre los creadores digitales: convertir una audiencia en consumidores de sus propias marcas.
Durante años, el negocio de los influencers estuvo basado principalmente en una fórmula: construir una audiencia y después colaborar con empresas interesadas en llegar a ella.
Publicidad, menciones, códigos de descuento y campañas pagadas se convirtieron en parte habitual de las redes sociales.
Pero algunos creadores están dando el siguiente paso: dejar de promocionar únicamente productos de otras empresas para comenzar a desarrollar los propios.
Ese es el camino que ahora explora Kassandra Quezada, conocida como Kass o “Quesito”, integrante de Las Alucines, con el lanzamiento de su propia línea de café.
¿Cómo es el café de Kass Quezada?
La propuesta contempla un café de tueste medio, disponible en versión regular y descafeinada.
Entre sus características se describen notas de bayas rojas, chocolate y avellana, mientras que la imagen del producto apuesta por colores pastel y una estética relacionada con la personalidad que Kass ha construido en redes sociales.
Incluso el concepto tiene una conexión directa con su vida cotidiana: Dolly, su gatita, es la inspiración detrás de la identidad del producto.
Pero más allá del diseño del empaque, hay algo empresarialmente más interesante detrás del lanzamiento.
Primero construyes la audiencia; después, el producto
Kass Quezada ya cuenta con algo que cualquier nueva empresa quisiera tener antes de lanzar un producto:
una comunidad que sabe quién es.
Su participación en Las Alucines, junto a Lupita Villalobos, le ha permitido formar una audiencia que consume contenido relacionado con su personalidad, experiencias y estilo de vida.
Eso modifica la manera tradicional de crear una marca.
Una empresa normalmente desarrolla un producto y después necesita invertir tiempo y dinero para conseguir clientes.
Un creador digital puede hacerlo prácticamente al revés.
Primero construye la audiencia y después desarrolla productos para esa misma comunidad.
Ahí está el verdadero valor empresarial detrás del café.
¿Influencer o empresaria?
El lanzamiento también deja algunas preguntas interesantes.
Todavía falta conocer con mayor detalle quién produce el café, de dónde proviene el grano, quién realiza el tostado y cuál es la estructura comercial detrás del proyecto.
También será importante conocer su precio, distribución y disponibilidad para consumidores de distintas ciudades, incluido Chihuahua.
Porque existe una diferencia entre lanzar un producto asociado a la imagen de un influencer y construir una empresa capaz de mantenerse cuando termina la novedad inicial.
El verdadero reto llegará después de las primeras ventas: conseguir que el consumidor vuelva a comprarlo por el producto y no solamente por la persona detrás de él.
De creador de contenido a creador de empresas
El caso de Kass Quezada forma parte de una transformación más amplia dentro de la economía digital.
Tener miles o millones de seguidores ya no solamente permite cobrar por publicidad.
También puede convertirse en la base para desarrollar restaurantes, bebidas, ropa, cosméticos, alimentos y otras marcas propias.
Una publicación patrocinada genera un ingreso.
Una empresa exitosa puede convertirse en un activo que continúa creciendo.
Por supuesto, también implica mucho más riesgo: desarrollar productos, mantener calidad, manejar inventarios, distribuir, atender clientes y conseguir compras recurrentes.
Por eso será interesante observar qué ocurre con el nuevo proyecto de Kass.
Su café puede comenzar como una extensión de la comunidad de Las Alucines, pero el verdadero desafío será demostrar que puede existir también como negocio.
Porque los influencers ya aprendieron a convertir seguidores en audiencia.
Ahora algunos están intentando convertir esa audiencia en empresas.
Redacción por: Jesús Cota
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