Llegas para buscar trabajo, hacer contactos o revisar oportunidades profesionales. Pero una tendencia está llevando a LinkedIn hacia un terreno inesperado: algunos solteros están utilizando la plataforma para conocer posibles parejas. Detrás del fenómeno hay algo más grande que una curiosidad de internet: el cansancio de las aplicaciones tradicionales de citas.
LinkedIn te dice dónde trabaja alguien, qué estudió, en qué ciudad vive, cómo ha construido su carrera y hasta qué contactos profesionales tienen en común.
Tinder, Bumble y otras aplicaciones de citas parten de una lógica diferente: fotografías, una breve descripción, intereses y una decisión que puede comenzar con un simple swipe.
Para algunos solteros, esa diferencia está haciendo que el perfil profesional se convierta, accidentalmente, en una nueva carta de presentación romántica.
El dato: 22% ya tuvo algún contacto con intención romántica
La cifra que ha llamado la atención proviene de una encuesta realizada por Zety entre más de mil trabajadores estadounidenses.
De acuerdo con los resultados, 22% aseguró haber contactado o respondido a alguien en LinkedIn con una intención romántica.
Además, aproximadamente uno de cada cuatro consideró aceptable utilizar LinkedIn de esta manera y 12% reportó haber iniciado una relación romántica que tuvo su origen en la plataforma.
No significa que LinkedIn esté sustituyendo a Tinder, pero sí muestra que utilizar una red profesional para algo más que conseguir empleo dejó de ser un comportamiento completamente excepcional.
¿Por qué buscar pareja donde normalmente buscarías trabajo?
Aquí está probablemente la parte más interesante.
En una aplicación de citas, prácticamente toda la información del perfil fue seleccionada específicamente para conseguir citas.
LinkedIn funciona diferente.
El perfil originalmente fue construido para mostrar quién eres profesionalmente.
Antes incluso de iniciar una conversación, alguien puede conocer tu universidad, profesión, empresa, trayectoria laboral, ciudad, publicaciones, intereses profesionales y contactos en común.
Eso genera una especie de “verificación social” involuntaria.
En otras palabras, el atractivo no necesariamente está en que LinkedIn sea mejor para ligar.
Está en que permite saber mucho más sobre una persona antes de decidir si quieres conocerla.
El cansancio del swipe también está detrás
La tendencia coincide con un fenómeno cada vez más conocido: el dating app burnout, o agotamiento provocado por las aplicaciones de citas.
Revisar perfiles.
Hacer match.
Iniciar conversaciones.
Volver a explicar quién eres.
Encontrarse con chats que desaparecen.
Y comenzar nuevamente.
Incluso plataformas como Bumble han reconocido el agotamiento que puede provocar este proceso, mientras Tinder ha experimentado con nuevas herramientas para reducir la llamada swipe fatigue.
La paradoja resulta interesante:
las aplicaciones creadas específicamente para encontrar pareja pueden comenzar a sentirse artificiales, mientras una plataforma que nunca fue diseñada para hacerlo puede percibirse como más auténtica.
Tinder pregunta qué buscas; LinkedIn muestra qué has hecho
Ahí aparece otra diferencia.
En Tinder o Bumble sabemos desde el principio que los usuarios están construyendo una versión de sí mismos para atraer a alguien.
En LinkedIn también existe una versión cuidadosamente construida de nosotros mismos, pero con otro objetivo: parecer profesionalmente atractivos.
Eso no significa que sea necesariamente más verdadera.
Un currículum también puede exagerarse y una buena trayectoria profesional no dice cómo se comportará alguien dentro de una relación.
Pero LinkedIn sí ofrece información que normalmente no aparece inmediatamente en una aplicación de citas:
Dónde estudió.
Dónde trabaja.
Qué proyectos le interesan.
Cómo escribe.
Qué publica.
Con quién interactúa.
Y, en algunos casos, quiénes conocen a ambos.
El perfil profesional termina funcionando como una radiografía diferente de la persona.
Pero hay un problema: LinkedIn no quiere ser Tinder
Que algunas personas estén utilizando la plataforma para conocer posibles parejas no significa que LinkedIn haya decidido convertirse en una aplicación de citas.
Todo lo contrario.
Sus políticas establecen que LinkedIn es una comunidad profesional y prohíben utilizar la plataforma para realizar avances románticos o sexuales no deseados.
Y esa diferencia es importante.
Una cosa es conocer a alguien dentro de una red profesional, comenzar a conversar y que eventualmente exista interés mutuo.
Otra muy diferente es utilizar LinkedIn para enviar invitaciones románticas indiscriminadamente a contactos profesionales.
El riesgo de mezclar trabajo y romance
Una persona que abre Tinder sabe que puede recibir propuestas románticas.
Quien abre LinkedIn probablemente está esperando una oferta laboral, un cliente, una oportunidad de negocio o un nuevo contacto profesional.
Por eso recibir un mensaje romántico inesperado puede convertirse rápidamente en una situación incómoda.
El riesgo aumenta cuando existe una relación laboral, jerarquías profesionales, compañeros, clientes o proveedores involucrados.
También aparecen problemas relacionados con mensajes no solicitados, acoso y la dificultad de separar la identidad profesional de la vida privada.
Entonces, ¿LinkedIn realmente es el nuevo Tinder?
No.
Al menos no oficialmente.
Tinder y Bumble fueron construidas alrededor de una intención explícita: conocer personas con potencial romántico.
LinkedIn fue diseñado para trabajar, hacer networking y generar oportunidades profesionales.
Pero precisamente esa diferencia podría explicar por qué algunos solteros están encontrando atractiva la plataforma.
Después de años de perfiles diseñados para conseguir matches, swipes, conversaciones que desaparecen y algoritmos intentando decidir quién podría gustarnos, algunas personas parecen estar regresando a una idea mucho más sencilla:
conocer a alguien mientras haces otra cosa.
Puede ser en el trabajo.
En la universidad.
Entre amigos.
En un evento.
Y ahora, aparentemente, también mientras haces networking.
LinkedIn probablemente nunca quiso convertirse en una aplicación de citas.
Pero que algunas personas estén intentando utilizarla así dice quizá menos sobre LinkedIn y mucho más sobre el cansancio que existe alrededor de las aplicaciones que sí fueron creadas para encontrar pareja.
Redacción por: Jesús Cota
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